Fragmentos de “Laguna”, novela de Bárbara Kingsolver (6 de 9)

14 de abril

Al cerrarse el día de hoy las audiencias, Lev salió a la puerta de entrada para saludar a la gran multitud que se había reunido allí. No solamente eran reporteros; había trabajadores de todos los ramos, hasta lavanderas. Ya no lo quiere matar ningún soldado descalzo, tras la feroz defensa de obreros y campesinos que reseñan los diarios. Ahora se temen que bajen a Jesús de las andas donde lo cargan en Semana Santa y pongan a Trotsky en su lugar. Un grupo del Sindicato Minero caminó hasta acá desde Michoacán.

Se dirigió a la multitud en español; despacio, pero bien:

–Estoy aquí porque vuestro país cree, como yo, en un gobierno democrático y en el control obrero de la producción. Nuestros esfuerzos no pueden triunfar en un espacio sin nada –probablemente quiso decir prosperar en el vacío–. El verdadero camino hacia la Revolución mundial lo señalarán las organizaciones internacionales obreras.

La multitud, que había permanecido callada todo el día, ovacionó sus palabras.”

* Bárbara Kingsolver, Laguna, Bs. As., Lumen, 2011, pp. 214 y 215.



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