Fragmentos de “Laguna”, novela de Bárbara Kingsolver (3 de 9)

“Lev [Trotsky] se comunica con auxilio de su secretario Van, ya que su español y su inglés son rudimentarios y Van es listo, habla todas las lenguas imaginables: francés, holandés, ruso. Aduce que tanto el francés como el holandés son sus lenguas maternas. Insiste en mover las cajas más grandes, y expresa claramente que no necesita ayuda de nadie en el estudio de Lev. En realidad, no se le puede contradecir; Van es alto y fuerte como un buey (aunque más guapo). A veces se queja en inglés del ‘mecanógrafo nativo’ sin darse cuenta, aparentemente, de que H[arrison] S[heperd] también tiene dos lenguas maternas. Pero Lev está conforme de tener a alguien más que lo ayude. Se nota que Van está acostumbrado a proteger a su jefe de los extraños, lo cual es natural. Comenzó como ayudante de Lev en Francia, donde vivieron entre 1933 y 1935. Eso fue antes de Noruega. Lev y Natalya se habían ocultado anteriormente en Estambul y Kazastán. Lev Davídovich vive desde 1925 en el exilio y amenazado de muerte. ‘Soy un hombre en un vasto mundo –dijo hoy lentamente–, con muy poco espacio donde estar’.

México es de muy buen tamaño, señor, ya verá.

Van dijo:

–Habla metafóricamente. Quiere decir que vive en este planeta con un solo visado.”

 

* Bárbara Kingsolver, Laguna, Bs. As., Lumen, 2011, pp. 200 y 201.



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