Andrzej Wajda, vivencia histórica y cine

Andamos de día de posteos de reportajes a directores grosos

En el ADN Cultura de hoy salió Andrzej Wajda (85 pirulos), quien dice, a propósito de su película Tatarak: “Hay que tener mucha suerte y saber por qué haces una película. Por ejemplo, La tierra prometida. Después de la Segunda Guerra Mundial, Lodz no existía como centro masivo de producción. Antes producía mucho para Rusia, y de repente, con el fin de la guerra, esa ciudad fue abandonada. Seguía produciendo textiles, pero como en el siglo XIX, con las máquinas de ese tiempo. La ciudad era la misma que en el siglo XIX. Eso delimita la realidad. Recuerdo que me preguntaron en Los Ángeles cuánto había pagado por los escenarios… Por suerte, había podido hacerla en el escenario original. Tener que aprovechar lo existente es importante porque uno coloca a los actores en un entorno real y eso contribuye al verosímil, pero también a distinguir lo real de lo imaginario.

-Con su cine ocurre algo singular: termina reemplazando la historia real. ¿Es eso una responsabilidad extra?

-Cada película es una exploración de lenguaje. Obviamente, las más impactantes que realicé son aquellas ambientadas en la guerra y no estoy considerando en esto solamente a mis películas, sino también a todas aquellas en las que pudimos expresarnos sobre lo que habíamos vivido. Son escenarios históricos vistos a través de la vivencia.”

Lástima que hable bien del enterrador (junto al Papa Carol Wojtila/Juan Pablo II) de la gran revolución polaca de 1980-‘81, Lech Walesa 😦

Completo acá.



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