La vida secreta de las Martas

El verso del prolífico escritor japonés Shuntaro Tanikawa, “¿Te digo la verdad?” (verso además utilizado como título para un capítulo de la novela El grito silencioso [1967], de Kenzaburô Ôe), podría ser el profundo leitmotiv de la obra de teatro Quién sabe Marta, de Francisca Ure.

Dinámica y divertida, sorprendente y profunda, Quién sabe Marta explora las ansiedades, miedos, sueños y anhelos de “Marta”, quien trabaja en una oficina, sometida a las (no por repetitivas poco duras) rutinas que todos y todas padecemos (soportamos). Los vecinos del edificio (a los que hay que saludar, aunque no se quiera), el portero, el viaje diario en subte, la encargada, los/as compañeros/as de trabajo: Marta soporta todo eso estoicamente… para luego volar y soñar. ¿Qué anhela? Lo que todos/as: ser feliz. Así, cada “Marta” mostrará lo que es capaz de hacer: bailar, cantar (y acá es imposible no recordar a la Selma de Lars von Trier en Dancer in the Dark), tener las relaciones que quiera (o encarar, tranquila y decididamente), ser “reina” (furiosa: como la de Lewis Carroll, que manda decapitar) o una mujer “combativa”; múltiples posibilidades (decisiones) imposibles, por la triste rutina (impuesta) de tener que trabajar para “sacar plata del Banelco”, nomás para consumir y seguir así, siempre igual…

Hay humor y también drama (momentos en que “las Martas”, sentadas, nos dicen la verdad). Hay un excelente trabajo de video y música (hay una muy buena introducción/presentación de “las Martas” sonando “Road to nowhere”, de los Talking Heads; hay jazz y rock n’ roll), en la combinación de la pantalla de fondo con animaciones y las actrices (como la sorprendente lluvia que cancela el recital de la “Marta cantante”). Hay un buen vestuario y versátiles actuaciones. “Las Martas” son: Laura Aneyva, Cinthia Guerra, Clarisa Hernández, Nadia Marchione, Luciana Sanz, Florencia Savtchouk y Sol Tester.

Entonces, ¿quién es Marta? Marta es Marta… y también todas las otras Martas, son alter ego, variaciones posibles, potencialidades, virtualidades “ocultas”. Sin solemnidad ni pretender “teatro de canon” alguno, Quién sabe Marta ataca la monotonía de la vida cotidiana –cosificado el ser humano en la dinámica de hierro de la repetición mercantil– por el camino de los sueños y la diversión: como escape a “lo real” por la vía del arte… El descubrimiento de (las) Marta(s)… y la posibilidad de “autodescurbrise” uno/a también.

***

La obra está en escena hace tiempo: el año pasado estuvo se presentando en el interior del país, y actualmente puede verse en el Teatro del Abasto (Humahuaca 3549) todos los miércoles a las 21 hs.

Demoré en ir, pero lo hice: fui con el amigo Julio ( @jprovell). Nos gustó mucho a ambos y la recomiendo (la recomendamos) completamente. Es una gran obra.

Escrita y dirigida por Francisca Ure, la obra es contemporánea, sensible y comprometida.

 



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