De un artículo sobre el último disco de PJ Harvey

Leemos: “Del octavo disco de PJ Harvey puede decirse algo parecido de lo que Jonathan Jones ha escrito a propósito de la obra de Michael Fay. La guerra, escribe Jones, «es casi siempre un tema demasiado fácil para el artista. La violencia que nos horroriza es espectacular. Las heridas son chocantes y grotescas. La fotografía es el medio a través del cual vemos por lo común la guerra […] la cámara es brutal. Puede mostrar un cuerpo calcinado, pero no la emoción del fotógrafo que lo ve. […] El dibujo es diferente. Un buen artista que dibuja un cuerpo herido registra no sólo la carne cicatrizada, sino las emociones inherentes en el acto mismo de dibujar y en el encuentro humano entre el artista y el sujeto retratado.» [2] (Interesantemente, PJ Harvey contactó con el fotógrafo Seamus Murphy después de ver su exposición “A Darkness Visible” para que le hablase de sus experiencias en Afganistán; la colaboración creció al punto de convertirse Murphy en el encargado de las fotografías y vídeos promocionales.) Let England Shake, que se aleja de la inmediatez política de la canción protesta –y con ello adquiere una universalidad que de otro modo no tendría (Written On The Forehead, ¿nos habla de los Dardanelos o de Irak? ¿O quizá de ambas cosas?)–, funciona con imágenes evocadoras y efectivas, como es el caso de The Glorious Land:

            «How is our glorious country ploughed? / Not by iron ploughs / Our lands is ploughed by tanks and feet, / Feet / Marching […] How is our glorious country sown? / Not with wheat and corn. / How is our glorious land bestowed? / What is the glorious fruit of our land? / Its fruit is deformed children. / What is the glorious fruit of our land?/ Its fruit is orphaned children.»

(¿Cómo se está arando nuestro glorioso país? / No con arados de hierro / Nuestro país está siendo arado por tanques y pies, / Pies / Marchando […] ¿Cómo se está sembrando nuestro país? / No con trigo y maíz / ¿Qué se le está dando a nuestro glorioso país? / ¿Cuál es el glorioso fruto de nuestro país? / Su fruto son niños deformes. / ¿Cuál es el glorioso fruto de nuestro país? / Su fruto son niños huérfanos.)”

Y también:

“Habrá quien eche en falta una denuncia política más directa. Pero el arte no es –no debería ser– un simple vehículo al servicio de la política. Entre l’art pour l’art y la consigna siempre hay espacio para algo más, como Heine aconsejaba en su poema Die Tendenz (La tendencia):

            Blase, schmettre, donnre täglich / Bis der letzte Dränger flieht – / Singe nur in dieser Richtung, / Aber halte deine Dichtung / Nur so allgemein als möglich.

(“¡Toca, suena, atruena a diario / hasta que no haya opresores! / Canta sólo en tal sentido, / pero mantén tu poesía / lo más general que puedas.”) [4]”

* Tomado del interesante -aunque extrañamente elogioso hacia Keynes- artículo “‘Let England Shake’. PJ Harvey en Barcelona”, de Ángel Ferrero.



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