¿“Deshielo” en la isla?

* Nota escrita especialmente para el blog Cuba Revolución.

La difusión (vía literaria) de Trotsky en Cuba

En un reciente artículo, el periodista argentino de la extinta agencia TASS, Isidoro Gilbert (en la revista Ñ del 2 de abril), toma nota de los datos de la Feria Internacional del Libro de La Habana, donde se agotaron los 4.000 ejemplares de la edición local, a cargo de la Editorial Unión, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba –prevista en realidad para 2010-, de El hombre que amaba los perros, del reconocido escritor cubano Leonardo Padura –novela sobre Trotsky, su asesino y la realidad cubana de las últimas décadas-; donde circulan ediciones apócrifas y la española del sello Tusquets; y donde la presentación de esta novela contó con la participación del viceministro de Cultura, Fernando Rojas, el escritor Reynaldo González, premio nacional de literatura, y el ex diplomático Raúl Roa Kourí.

Padura, lógicamente feliz de poder presentar el libro en su país, dijo: “Es una historia escrita desde el sentimiento, la experiencia, la cultura, la participación y desde la vida cubana para las personas que como ustedes comparten esa experiencia, esa vida, esa existencia cubana durante todos estos años”. Y que el personaje cubano que en la novela conoce a Mercader en la isla es “metafórico”, que une el “espíritu y la experiencia” de toda una generación de cubanos como él.

Padura también dijo que había gente que creía que la novela nunca podría publicarse por los temas tratados: nada menos que la verdadera historia acerca de la lucha política de Trotsky y sus camaradas; la burocracia stalinista y su freno, su rol contrarrevolucionario a escala mundial; y la similitud de la isla con la URSS en cuanto a burocratización, mentira y despotismo.

Sin embargo la novela se publicó, y fue “habilitada” por el gobierno cubano.

Esto hizo que Gilbert preguntara –tomando afirmaciones de que se estaría en una situación similar a la de la “apertura” en la URSS con Breznev a inicios de la década de 1960- acerca de la posibilidad de un “deshielo” en Cuba. Pero ¿es realmente un deshielo… o es un “deshielo cultural” para ocultar un mazazo económico (restauracionista)?

En realidad, está ocurriendo otra clase de “deshielo”: estamos hablando de una “apertura” que hace la burocracia parasitaria a las inversiones privadas imperialistas, del despido de hasta 1.500.000 trabajadores y trabajadoras estatales y del fomento del cuentapropismo (en 178 rubros); todos ataques que ahora están –en palabras de Raúl Castro- en un “ajuste” de “cronograma”. Como explica en esta nota Diego Dalai, “la burocracia cubana ahora pretende ‘suavizar’ o ‘reprogramar’ un severo recorte que tendrá durísimas consecuencias para las masas. Esto no cambia la dinámica restauracionista del gobierno y su objetivo de descargar la crisis sobre las masas, pero trata de dilatar en el tiempo sus efectos más catastróficos como serían cientos de miles de despidos en pocos meses. Es que teme como a la peste una posible respuesta de los trabajadores cubanos. Esta enorme fuerza social que ha resistido por casi 50 años el criminal bloqueo y demás agresiones imperialistas, aún no ha hecho oír su voz en estos años desde que Raúl anunció los “cambios estructurales y de concepto” (en otras palabras, el ajuste y la liquidación de conquistas actuales)”. No por nada ya en 2001 la Biblia del neoliberalismo, The Economist, llamaba en 2001 a las Fuerzas Armadas cubanas –base del bonapartismo burocrático castrista- “pioneros del capitalismo”.

Lamentablemente, pese a la lectura de las obras “clásicas” (incluyendo las biográficas y autobiográficas) de Trotsky y el trotskismo, Padura no registra la magnitud del ataque de la burocracia –aunque la defina bien: como “una deformación económica y social que todavía estamos sufriendo”- y sueña (una utopía pequeñoburguesa de “democratización” pacífica) con que el régimen “cambie la mentalidad” –tal como tiene que hacer el pueblo-, dé el “paso inevitable” de una Internet libre (¿pero acaso la burocracia del PC chino la da?) y deje de intentar preservar privilegios y prebendas. Aún reconociendo cierta incertidumbre respecto a las “tensiones sociales” que podrían producirse con los cambios económicos, el escritor se dice “optimista”.

Padura, ya lo escribimos, aún defendiendo la “utopía de un mundo mejor”, y siendo crítico de la burocracia como Pablo Milanés o Silvio Rodríguez en la actualidad, “es profundamente escéptico sobre las alternativas” a la burocracia. “Porque él, al igual que muchísimos artistas y escritores de décadas pasadas, toma a Trotsky únicamente como un ‘personaje trágico’.” El personaje Iván (cínico y descreído) retrata, como lo reconoce el mismo Padura, a él mismo y a toda su generación.

El creador del detective Mario Conde explicó así su oficio en un reciente reportaje: “Escribo novelas (…) porque quiero reflexionar sobre la realidad cubana. La realidad cubana es muy peculiar; las voces oficiales dan solamente una visión… las voces desde otras perspectivas dan una visión completamente contraria. A veces se llega un poco a la imagen de que Cuba es o el paraíso o el infierno. Y yo entre otras cosas trato de demostrar en mi novela que Cuba no es ni uno ni lo otro, sino que es más bien el purgatorio”. Lamentablemente, el “paso por el purgatorio”, en manos de la burocracia no garantiza ningún “cielo” o “paraíso” para las masas cubanas. Más bien, lleva al infierno la restauración del capitalismo en la isla. Lucharemos para no tener que ver escrita esa (otra) triste novela.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s