EN “CARTA CERRADA” NO ENTRAN MOSCAS

Sobre Vargas Llosa y la (carta) “retirada” de González


Por Ariane Díaz y Demian Paredes


El director de la Biblioteca Nacional y referente de Carta Abierta, Horacio González, después de meses de darle vuelta a la cosa para que las supuestas “debilidades” del gobierno no cuestionen la “razón democrática” de Estado y a la vez, que las muertes perpetradas por el Estado y sus sostenes no ensucien al gobierno, decidió llevar su gesta “nac & pop” a terrenos menos áridos que la burocracia sindical, la patronal sojera que usurpa tierras y los acuerdos con Macri. Concretamente, escribiendo una carta a la Fundación El Libro donde consideraba “sumamente inoportuno” que el premiado y redituable escritor, conocido opinólogo y defensor neoliberal, Mario Vargas Llosa (quien hiciera declaraciones criticando al gobierno en varias oportunidades), sea el invitado principal en la inauguración de la próxima Feria del Libro. Pero parece que González no pega una.

Después de que se abriera la polémica entre defensores y detractores de Vargas Llosa alrededor de la solicitada firmada por reconocidos “intelectuales K” como José Pablo Feinmann, donde declaraban un “profundo desagrado y malestar ante la designación” del escritor, la presidenta, en el tiempo que se hizo antes y después de su discurso en el Congreso, a la par que recriminaba y amenazaba a los trabajadores que luchan porque “dejan a la gente de rehén” (a los trabajadores, y no a la burocracia sindical, que gracias a los negocios que le da el gobierno está en condiciones no de hacer paro sinolockout, como Pedraza), y frente a las posibles críticas que se avizoraban, decidió recurrir a la defensa de la “libertad de expresión” y le pidió a González que se retractara, dejando en claro la no-intervención del gobierno en temas que son de “competencia privada”. Mientras, una suma de intelectuales entre “republicanos” y fachos (como Posse), aprovechó para sacar a relucir referencias a medidas “stalinistas” o “de comisariato”[1] destinadas a acallar a un Vargas Llosa antaño “perseguido”, pero quien ya hace muchos años reivindica a sus “perseguidores” y dista de ser alguien sin medios, prestigio y lugar político para “expresarse”. Mención aparte se merece Federico Jeanmaire, quien sin jugarse mucho por ningún sector dijo: “antes que a Vargas Llosa “quizá apreciaría más a otro escritor o a una mujer[2](!?).

La polémica parece rondar entonces ahora alrededor de dos puntos: si el talento literario es buena salvaguarda para decir todo tipo de derechadas (y no nos referimos a las críticas del escritor a Cristina sino a cosas como… ¡defender al masacrador y terrorista de Estado proyanqui Uribe![3]); y, como le explicó pedagógica la presidenta a González, si hay “alternativas dilemáticas que caracterizan la relación del funcionario con el intelectual”. No hay tanto misterio: talentos literarios con posiciones políticas de derecha siempre han existido, tanto como intelectuales incisivos dispuestos a poner todo su bagaje para defender a gobiernos de turno.

Pero veamos los puntos que no discuten ninguno de los dos sectores.

¿Dónde iba a hablar Vargas Llosa? Es cierto que la Feria viene convoca a veces a más de un millón de personas e incluye una serie de actividades donde aparecen a “puro pulmón” editoriales y proyectos “chicos”. Pero la Feria es centralmente un evento… de buenos negocios, donde las “estrellas” son las grandes editoriales, los sponsorsbest sellersy el consumo que aumentará las ganancias de estos monopolios. Desde ese punto de vista, la elección del escritor “nobelizado” es más que razonable por parte de los organizadores, y aceptable para una derecha que en ello no tiene ninguna diferencia con el gobierno. Porque también es esto razonable para un gobierno cuya política no tiene nada de defensa de lo “nacional y popular” sino los negocios de cierto sector empresario afín, y que desfinancia la educación, el arte y la cultura para pagar la deuda… a los amigos de Varga Llosa. Si se trata de libertad de expresión, que no sólo implica la no censura sino también el acceso a los medios para poder efectuarla, no es la expresión de los empresarios y partícipes de la “industria cultural” la que está en peligro todos los días, sino la de los millones que no pueden, con su magro ingreso (si es que lo tienen), ni disfrutar de la cultura, ni hablemos ya de dedicarse a producirla. Según la presidenta, ni siquiera tienen derecho a reclamar por sus derechos básicos. Es precisamente que la cultura y la discusión ideológica esté centralmente en manos ávidas de ganancia (hablamos de la “industria cultural” que defendió el ministro Jorge Coscia contra Vargas Llosa) lo que limita, cercena y serializa las manifestaciones culturales (incluso Vargas Llosa no es ningún enemigo, en este terreno, del gobierno o las empresas: es un exitoso producto de una “industria cultural” llamada Alfaguara).

¿Que además éste es un evento con ribetes de discusión políticas y culturales? Por supuesto. Pero políticas hay muchas. Está la neoliberal propagandizada por Vargas Llosa, que según una de sus defensoras, Ivonne Bordelois, “pone de relieve las cualidades intelectuales de un autor tan latinoamericano como él”[4], y la de los K como González, que según Pablo Sirven de La Nación es “un mero propagandista” que “no merece ser llamado intelectual”[5]. Pero también existe la política de los miles que todos los días luchan desde abajo por sus demandas y contra las injusticias del sistema: desde la explotación y precarización laboral hasta las represiones y los “gatillo fácil”. ¿Están acaso convocados por ejemplo los trabajadores gráficos, que por dos mangos o en negro trabajan para las ganancias de las editoriales, a dar sus posiciones políticas sobre los empresarios, las medidas del gobierno, la burocracia sindical, las políticas culturales, los negocios editoriales? Por ello de poco valen las apelaciones de González a los actos de “apertura de la Feria” como lugar de expresión de “la Argentina” ni las acusaciones de la derecha a éste por “chovinismo”. No hay “una Argentina” ni “un Perú”, sino dos gobiernos, con sus respectivas alianzas y amigos beneficiados, que defienden determinados intereses en detrimento de los trabajadores, la juventud y el pueblo pobre.

Si por intelectual crítico se entiende aquel que se pone del lado de la causa de los oprimidos, a ambos sectores les queda más que grande el título.

Los mezquinos motivos de su disputa (a favor o en contra del gobierno K), por más que se haga en nombre de la calidad literaria o el debate político e ideológico, son parte de la “cultura” de las últimas tres décadas de restauración conservadora (o neoliberalismo) en que se restringiera y comercializara aún más el arte y la cultura; en que la capacidad crítica y cuestionadora de la intelectualidad “reconocida” brilló por su ausencia y/o quedó enclaustrada en la Academia lejos, bien lejos, de los grandes problemas de los sectores populares. Autocensurada por intereses materiales y políticos, apuntalada con obsecuencia y cobardía, la intelectualidad “republicana” y la “intelectualidad K” están lejos de aquella vieja tradición “crítica” que floreció en las décadas de 1960 y 1970, al calor de los intentos de una generación de construir una política y una cultura que expresara los deseos de liberación de las cadenas de la explotación y opresión.

Hoy, que nuevos aires de lucha soplan desde el Magreb y Medio Oriente; desde Europa (Grecia, Francia) y en nuestro país (la juventud estudiantil luchadora y el “sindicalismo de base”), intentar avanzar en superar esos esfuerzos pasados, y discutir y polemizar acerca los grandes problemas políticos, sociales, artísticos y culturales es el mejor y más ambicioso objetivo que nos podemos proponer quienes no tenemos un concepto tan estrecho de la cultura como los social-liberales y los “nac & pop”.


NOTAS:

[1] Dijo Abel Posse: “Jamás vivimos en este clima de comisariato en el que condenamos a unos o a otros como si estuviésemos en una guerra fría”. Dijo Álvaro Abós: “Espero que la Fundación El Libro no se baje los pantalones ante este apriete estalinista” (“Entre los escritores argentinos se habló de censura y estalinismo”, La Nación, 2/3).

[2] “Frenan desde el Gobierno la movida contra Vargas Llosa en la Feria” (página web de Ñ, 2/3).

[3] Quien habría “hecho un magnífico gobierno, que ha funcionado con criterios democráticos”.

[4] La Nación, 2/3.

[5] “Si Borges viviera…” (La Nación, 2/3).


6 comentarios on “EN “CARTA CERRADA” NO ENTRAN MOSCAS”

  1. pedro dice:

    demasiadas comillas mal utilizadas, aprende a definir las cosas por lo que son, que de ser ironico terminas siendo un hipocrita.

    Me gusta

    • amigo pedro: además de la crítica al “estilo” del artículo ¿algún argumento o crítica argumentada? ¿algo que explique el por qué de tu acusación de “hipócrita”?

      Si no, no tiene sentido tu comentario más que el de la agresión gratuita…

      saludos
      DP

      Me gusta

  2. lucas dice:

    Vine acá por linkillo, y mi impresión es similar a la del comentador anterior: son tantos los errores e imprecisiones que los que sean tus argumentos pasan desapercibidos. No hay nada gratuito ni agresor en invitarte a ser legible.

    Me gusta

  3. Esa Hereje Insoportable dice:

    Hola Lucas, sinceramente no logro descubrir la poca inteligibilidad del post que indican Pedro y vos. A mí, el uso de las comillas me pareció correcto. Te comento que las comillas, además de utilizarlas para citas, también se usan para indicar que “X” término o frase está siendo utilizado/a con un sentido especial, irónico, etc. Lo que me pasa puede ser que mi carácter de “secta” -del cual intento despegarme- no me permita ver que a veces hay que aclarar algunas cosas que me parecen obvias ¿Podrías ayudarme a descubrirlas explicitando qué partes no se entienden? Pero sin agresiones (porque acusar de hipócritas sin fundamentos, a mí también me pareció una agresión gratuita…y algo más).
    Y la verdad, más que las formas -aunque reconozco su importancia-, me gustaría que hablés del contenido del post ¿Te interesa el debate que abren Ariane y Demian? ¿No te parece que deberíamos, como proponen en este post, ampliar el concepto de cultura? ¿vos qué pensás sobre Carta Abierta y la intelectualidad más reaccionaria? ¿No te parece que los subyugados tenemos derecho a no encolumnarnos en las filas de posiciones que no nos representan? ¿Y qué opinás sobre los intelectuales que no acceden a la libertad de opinión por haber roto con su determinación social para ponerse al servicio de los/as oprimidos/as? ¿No creés que los niños esclavizados con la tala de árboles en Santiago del Estero, los obreros jujeños de Mina El Aguilar, las empleadas domésticas, y todo el pueblo sobre el que recaen las miserias -producto de este sistema- deberíamos poder tener un tiempo de recreación cultural e intelectual, en vez de simplemente tener unos instantes de descanso para luego seguir cansándonos, física y mentalmente, en beneficio de la clase parasitaria que promueve estos mismos bandos, que más allá de que uno pueda decir algo como <>, en conjunto, todos ellos no son más que sus ciervos-intelectuales?

    Me gusta

  4. David dice:

    Excelente post. Felicitaciones.

    Me gusta

  5. […] Por su parte, el blog colectivo Nación Apache viene compilando los últimos días prácticamente todo lo que está saliendo (diarios provinciales, nacionales y extranjeros) respecto a la polémica sobre Vargas Llosa y las cartas de Horacio González (tema que hemos tratado en La Verdad Obrera -la semana pasada-, reproducido acá, en Artemuros). […]

    Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s