Matar a Videla…

… fue lo que me surgió -pensar, sentir-, tras dos días de leer los alegatos de estos “defensores” de la “patria” contra la “subversión marxista” (al respecto ha escrito un buen post el compañero Facundo Aguirre, que recomendamos)… Y de inmediato recordé que hubo una película estrenada en enero de este año -que ya se va-, que es, francamente, mala (como le habrá pasado seguro a más de uno, me “ilusionó” el título…).

Digamos que, desde ese título (Matar a Videla), era una buena idea… pero que terminó en una mala película: hay un “giro kirchnerista”, protagonizado por la misma Estela de Carloto, hablando de que “no hay derecho” a la “venganza” contra estos genocidas…

* Esta breve reseña apareció originalmente en el semanario del PTS, La Verdad Obrera.

Crítica a la película Matar a Videla

Un (frustrado) narodnik en el siglo XXI


En un período de varias décadas (’60, ’70 y ’80) del siglo XIX la Rusia zarista conoció el movimiento de los narodniki (populistas) quienes, tras un momento militante en las aldeas campesinas: “ir al pueblo” –una experiencia que fracasó-, terminaron siendo terroristas individuales (como se retrata, por ejemplo, en Fiebre, el film de la polaca Agnieszka Holland[1]).

Pues bien, en la Argentina del siglo XXI la película Matar a Videla (estrenada recientemente en el Cine Gaumont) propone un personaje un tanto similar: Julián Alvarenga, de 25 años, despierta un día y, en medio de su (aburrido) trabajo, decide renunciar. Al mismo tiempo corta relaciones con su novia, visita su familia y amigos (en un pueblo de Provincia de Buenos Aires) y reflexiona sobre el “sistema en que vivimos” a la manera de un “perdedor radical”[2].

Su discurso, descreído y escéptico (dice que las propuestas política de “izquierda”, ni de “derecha” ni de “centro” han llevado a la gente a buen puerto) focaliza en los males de la sociedad: el trabajo rutinario, la desocupación (en las imágenes de los cartoneros y “sintecho”) y, finalmente, en las marchas de derechos humanos. Ahí se ve una especie de vertiginoso “compilado” de imágenes sobre el 24 de marzo: desde Isabel Perón, pasando por la junta de comandantes, las detenciones y represiones, los titulares de los diarios (hablando de los combates contra las guerrillas y detenciones o asesinatos de dirigentes sindicales), la iglesia católica bendiciendo el “Proceso” militar y hasta la “célebre” foto de los escritores Borges y Sábato con Videla y compañía. Deambulando y cavilando por el Congreso, en una marcha de las Madres y Abuelas, decide su “misión” previa al suicidio; la misión que da título a la película. Aunque no como los narodniki rusos, que querían terminar por mano propia con los representantes de la autoridad (el zar, un gobernador, el jefe de policía), Julián pretende “irse” haciendo justicia contra “un punto final mal dado” –o también como una especie de anarquista individualista-.

Julián preparará su plan tras su decisión definitiva y aislamiento (lo que incluyó un par de visitas a la iglesia): comprará un arma por Internet; hará “inteligencia” en la casa de Videla, pero… como lo indica el mismo título que acompaña la película, esta es “una historia sin final feliz”.

Más allá de la historia particular de nuestro “justiciero” la película termina con un mensaje claro… y poco “radical”: “el dolor no da derechos”. Y es la misma Estela de Carlotto, interpretándose a sí misma quien lo dice. Y este mensaje Julián lo repite dos veces.

El director y guionista, Nicolás Capelli, ante la pregunta de qué aporta su ópera prima a la discusión pública sobre la dictadura contestó: “espero que la película no agregue nada” (?!), reivindicó como leitmotiv la frase de Carlotto y aspiró apenas a que “muchos chicos se pregunten quién es Videla”.

Desde este punto de vista, y aunque no se debe apostar a la primacía de la “acción individual” ante los desafíos sociales y políticos de nuestro tiempo, no se puede negar que cada sujeto, trabajador o estudiante, tiene posibilidades de participar activamente en política si toma conciencia de ellos. Pese a su “atrayente” y “prometedor” título, Matar a Videla, lamentablemente, no plantea siquiera esta posibilidad claramente.


[1] Ver también León Trotsky: Lenin (Bs. As., Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones “León Trotsky”, 2009), especialmente los capítulos III “Los caminos revolucionarios de la intelligentsia”, V “Los años ‘80” y VI “El 1º de marzo de 1887”.

[2] Como diría el ensayista “eurocentrista” Hans Magnus Enzensberger, aunque para él el actual “perdedor radical” está ligado a las redes del islamismo fundamentalista.


2 comentarios on “Matar a Videla…”

  1. L dice:

    Girar a la derecha es decir que no hay derecho a la venganza?
    Revisalo.

    Me gusta

    • Ojo L, yo hablé de “giro kirchnerista” en la peli con la frase de Carlotto. Porque el proceso argentino pos 2001 es uno donde, desde el kirchnerismo, se quiere hacer creer que las necesidades de la juventud, los trabajadores y los pauperizados sectores sociales serán satisfechas “desde arriba”: desde el poder del Estado y el gobierno –cosa que, como se vio con las tomas del Indoamericano no es así: por eso hubo más de 13000 personas ocupando el “parque”, de las cuales la mitad ni siquiera tenían documentos-.
      En este sentido, y sin reivindicar en serio una “venganza –por izquierda- individual” (supongo que esto, en el marco de una discusión sobre una película está claro), la frase de Carlotto acompaña el accionar “pasivizador” del kirchnerismo (que no haya grandes movilizaciones por el juicio y castigo) y la recomposición del accionar estatal; la película explora algo, una tendencia o sentimientos profundos que pueden/deben haber en sectores de la juventud: hacer justicia ante la impunidad que tuvieron las caras visibles de los genocidas y el terrorismo de Estado. Y eso es lo que se cierra “por derecha” (más allá de que uno milite porque la lucha obrera y popular logre ese castigo y no el accionar de “un valiente”…).

      A esto agregaría –yendo del cine a la realidad- que el accionar “progre” del gobierno nacional, al parecer ya se está terminando en más de un sentido, cuando ahora contesta al reclamo de viviendas de los trabajadores pobres e inmigrantes con… un Ministerio de “seguridad” y el envío de miles de gendarmes al GBA.

      Saludos
      Demian

      PD: Respecto a la condena a Videla y sus vínculos con los partidos del régimen burgués, te recomiendo, como ya lo hice en el post, el comentario del blog de Facundo.

      Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s