Iommi o “el filo” del arte

 

 

“… a esta altura no sé si es útil o inútil. Para mi el arte es inútil, en una sociedad como la que estamos viviendo. Está dominado por los críticos, los curadores, los intereses comerciales. Se cree que un artista tuvo éxito porque vendió. Pero eso no es ser artista: el artista es el que transforma todo un hecho cultural. Y hoy se cree que Arte BA es mostrar arte, cuando no es más que mostrar el comercio del arte. La gente que compra arte actualmente lo hace para adornar, no para pensar; el objeto queda limpiado de provocación y sólo importa que sea bonito y vendible. Y el arte está para pensar, ¿qué es el arte por el arte? Nada”

Enio Iommi[1]

 

 

Cuando un artista cambia, cada década o década y media, a lo largo de toda su trayectoria, sus obras en forma y contenido, podemos decir que estamos ante un auténtico artista; un creador que, contra las corrientes en boga (comerciales), las modas y el conformismo, revoluciona constantemente su obra, buscando ligarla a la vida y a la conciencia del ser humano. Un artista de estas características es sin duda Enio Iommi (n. 1926).

Pionero del llamado “arte concreto” –una de las corrientes artísticas de vanguardia de la década de 1940-, Iommi comenzó con su geometría artística (las “líneas” en el espacio), con materiales provenientes del desarrollo industrial –alambres con alguna base de material “tosco” como la piedra o madera-, para pasar luego a mostrar los “espacios”, pero ya desde los planos “intervenidos” (cortados y articulados) por el artista. Como explicó en un reportaje “Lo que hay que ver en mis obras es cómo yo compongo el espacio, cómo penetra, cómo sale y cómo está puesto adentro de las líneas, de los planos o de la masa”[2].

 

 

Iommi aludió luego, desde mediados/fines de los ’70, desde la muestra “Adiós a una época. 1948-1977 al 2000”, a la violencia de la dictadura (con armatostes y dispositivos hechos con alambres, adoquines, maderas)[3] mostrando un “espacio dramático” (Iommi dixit), para seguir luego en los ’80 y ’90 con las “descomposiciones” de objetos de la vida cotidiana: pavas, regaderas, cafeteras, baldes y palanganas, para mostrar el espacio que había allí dentro; y con los lúdicos “ensamblajes” –o assemblage escultóricos- con deshechos varios (cartón, madera), juguetes, etc., metaforizando si se quiere el “estado de la sociedad” que dejó el menemismo –y el neoliberalismo en todo el mundo-.

 

 

Una tarde de domingo, a pocos días de inaugurada la muestra, el mismo Iommi estuvo acompañando al público en su retrospectiva –que cuenta con más de sesenta obras-, guiando en cada sector de la muestra, comentando algunos de los sentidos de sus obras, su contexto histórico y algunas anécdotas. También fustigó y renegó de algunos conceptos como el de “arte argentino” o “arte latinoamericano”, que son sólo etiquetas comerciales; de la juventud, que ya no reconoce “maestros” para así buscar ser “originales”, “pioneros”, y vender. Y también hizo una defensa del arte desde una concepción internacional, anti-comercial y, esencialmente, comunicativa.

 

 

También planteó –como lo viene haciendo hace algunos años- que el futuro del arte, si quiere renovarse, no repetirse (degradando la actividad del artista a la de un mero “artesano” que repite lo ya hecho), está en que se alíe a la ciencia: y que por ello él concurre seguido a la Comisión de energía atómica para buscar inspiración, conociendo cómo se manipula la energía y el espacio… Aquella fue una interesante e instructiva charla de un artista verdaderamente imparable (e imperdible).

Iommi, además de escultor concreto es un artista político en permanente movimiento y búsqueda de libertad creativa y expresiva.

***

La exposición de Enio Iommi “El filo del espacio. Obras 1945-2010”, se encuentra en la Sala Cronopios del CCR (Junín 1930), hasta el 24 de octubre, con entrada libre y gratuita.

 

NOTAS:

[1] http://soloentrevistas.blogspot.com/2007/03/enio-iommi.html

[2] http://www.untref.edu.ar/documentos/iommi%20entrevista.pdf

[3]  “Era el año 1977, en ese momento me di cuenta de que mis condiciones culturales, mis condiciones sociales, mis condiciones económicas no se correspondían más con la época, es decir, que se venía una nueva cultura. No se si era cultura o anticultura pero yo necesitaba no cambiar sino profundizar mi problema. En otras palabras, yo creo que un verdadero artista -no lo digo por mí, no tengo esa clase de vanidades- no cambia sino que profundiza sus ideas en el arte y creo que yo profundicé diciendo Adiós a una época porque venía con otras ideas completamente distintas de lo que fue el arte concreto”. “(…) vamos a decir que es un desarrollo, no digamos político, pero sí de mayor encarnadura en la situación que vivíamos. Si yo seguía haciendo mi trabajo escultórico -digamos, concreto- tenía dos posibilidades: una buena, seguir vendiendo y obteniendo plata, pero no tenía arte, entonces me dediqué a hacer arte y a no tener plata porque los adoquines ¿a quién se los vendía? A nadie. Pero el valor residía en la satisfacción de meterse en el problema de aquel momento; yo no representaba por medio de cadenas o torturas la represión que hemos tenido, la representación era a través de dos adoquines atados con alambre. Si yo ponía uno solo todavía estaba con la estética, dos significaba la falta de libertad entre uno y otro. Por eso estaban atados” (ídem. 2).

 

 


4 comentarios on “Iommi o “el filo” del arte”

  1. Lu dice:

    Pude ir esta semana, y me encantó, aunque seguro que tenerlo al tipo ahí explicando fue diez veces mejor. También uno puede cruzarse y visitar la de Berni, que está increíble también.
    Saludos,
    Lucila.

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    • Demian Paredes dice:

      Sí, fue muy interesante escuchar al “maestro”, relatando década tras década cómo fue modificando sus obras y concepciones…

      Lamentablemente la de Berni ya no está más; terminó hace una semanita.
      Aquí (http://ramona.org.ar/node/33862) -entre otros sitios-, hay un artículo donde reseñé esa muestra.

      ¡Saludos!
      Demian

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  2. Claudia dice:

    Tuve la oportunidad de encontrarme con el artículo que escribíste sobre Antonio Berni.Comparto plenamente tus argumentos y simpatía por este gran pintor.
    Recientemente, preparé para mi clase de inglés una exposición sobre su vida y sus obras. Varios de los presentes desconocian sus inquietudes,aunque intuían que se vió profundamente sensibilizado por la realidad política y social de su época.

    No conocía a Enio lommi, de hecho tu articulo es mi primera aproximación; no puedo más que compartir la cita con la que inicías el comentario sobre su obra.

    Saludos,
    Claudia

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  3. […] pueden ver, acá o acá, la reseña que hice de dicha exposición, con algunas fotitos que […]

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