Ryuichi Sakamoto: Playing the Piano for the Isolated

Ryuichi Sakamoto: Playing the Piano for the Isolated

with Special Guest – Hidejiro Honjoh

2020.04.02 // Tokyo

Setlist:

Ryuichi Sakamoto M1. Andata

 

Hidejiro Honjoh M2. honj Ⅱ

M3. Orikaebaya  (Music by Hidejiro Honjoh)

M4. Vermillion study  (Music by Hiroya Miura)

M5. Nocturne No.2  (Music by Kyoko Hirai)

 

Ryuichi Sakamoto & Hidejiro Honjoh M6. improvisation – 20200402

 

Ryuichi Sakamoto M7. 1900  (Music by Ennio Morricone)

M8. Minamata – Main Theme

M9. Gui

M10. Mizu no Naka no Bagatelle

M11. Bibo no Aozora

M12. Aqua

M13. Energy Flow

M14. Merry Christmas, Mr. Lawrence

 

-ending-

M15. Perspective

 

*All songs written by Ryuichi Sakamoto unless otherwise noted.

Re-Edited Version by Zakkubalan

Subtitles by Aiko Masubuchi


Video: “La mesa, poema de Darío Canton” (Taller3Gerva)

* Link a la ficha del libro, reeditado por Zindo&Gafuri en 2019.

La mesa – tratado poeti-lógico.

De Darío Cantón, editado en junio de 1972

 

El libro fue cosido y reencuadernado

Se le hizo un estuche estilo Caja Almeja


Talking Heads – Stop making sense (Concert) (HD)

FIND MORE OF MY VIDEOS AT: https://www.youtube.com/channel/UCmnj…

Stop Making Sense is a 1984 American concert film featuring a live performance by Talking Heads. Directed by Jonathan Demme, it was shot over the course of four nights at Hollywood’s Pantages Theater in December 1983, as the group was touring to promote their new album Speaking in Tongues. The film is the first made entirely using digital audio techniques. The band raised the budget of $1.2 million themselves.

Setlist:

01. Psycho killer

02. Heaven

03. Thank you for sending me an angel

04. Found a job

05. Slippery people

06. Burning down the house

07. Life during wartime

08. Making flippy floppy

09. Swamp

10. What a day that was

11. This must be the place

12. Once in a lifetime

13. Genius of love

14. Girlfriend is better

15. Take me to the river

16. Crosseyed and painless

This video is non profitable and for entertainment purposes only.

#kwh369music #kwh369documentaries


Jornadas Silvina Ocampo/Adolfo Bioy Casares

El Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras se ha propuesto llevar a cabo las Jornadas Silvina Ocampo/Adolfo Bioy Casares con el objeto de recoger nuevas miradas acerca de sus obras y trayectorias de vida; la iniciativa ha sido acogida por el MALBA de modo que la convocatoria y la organización del encuentro lleva la firma de las dos instituciones. Por tal motivo, hemos invitando a un grupo de escritores y críticos literarios de cuyo conocimiento de la escritura y de la vida de Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares esperamos, y ése es el sentido del encuentro,  lecturas abiertas a la especulación y al debate a partir de la singularidad de sus obras, como las Macedonio Fernández (2012); las Libertella/Lamborghini (2013); las Néstor Sánchez/Jorge Di Paola (2014); las Alejandra Pizarnik (2016), las Rodolfo Walsh (2017), las Julio Cortázar (2018) y las Jornadas Ricardo Piglia (2019).
Situados en la encrucijada de la tradición y la vanguardia,  la  escritura, tanto de Silvina Ocampo como de Adolfo Bioy Casares, se abren a múltiples posibilidades en las que se trama buena parte de las inflexiones de la teoría y la crítica literaria contemporánea: frente a perspectivas innovadoras acerca de lo que puede ser la literatura y  a pensamientos de ruptura que les atribuimos, nada es más oportuno que un encuentro de estas características y con tales protagonistas.Se realizarán el 21 y 22 de Octubre vía ZOOM del MALBA (con inscripción previa) y se transmitirán en vivo por el canal de YouTube del Museo.Programa e inscripciónhttps://www.malba.org.ar/evento/jornadas-silvina-ocampo-adolfo-bioy-casares/
Se ruega difundir.Los esperamos,
Noé Jitrik
Silvana López
Roberto Ferro

 


Primer disco póstumo de Morricone será un viaje sonoro con tintes ácidos, instrumentos de cuerda, sintetizadores y ritmos modernos

Madrid. El 6 de noviembre saldrá publicado el primer álbum póstumo del compositor italiano Ennio Morricone, fallecido el pasado 6 de julio a los 91 años. Titulado Morricone Segreto, será una colección de diferentes piezas que datan de finales de los 60 a comienzos de los 80, incluyendo siete pistas inéditas.

Cuatro meses después de su muerte, Decca Records y el sello italiano CAM Sugar unieron fuerzas para sacar adelante este álbum, que estará a la venta en la víspera del 92 aniversario del nacimiento del compositor, el 10 de noviembre.

Morricone Segreto estará disponible en formato digital, en cedé y en vinilo.

Según informó Variety, la colección incluirá las composiciones más innovadoras y experimentales y menos conocidas de Morricone, que en algunos casos no llegaron a ver la luz. El álbum será un viaje sonoro con tintes ácidos a través de misteriosas voces, guitarras fuzz, varios instrumentos de cuerda, sintetizadores y ritmos modernos, que mostraron que Morricone siempre estuvo en la vanguardia y dictó su propio estilo.

Filippo Sugar, director ejecutivo de Sugar Music, declaró al medio estadunidense: Trabajamos con las bandas sonoras de varias películas que pueden no haber tenido mucho éxito, pero que eso no significa que su música sea menos importante.

* La nota sigue, completa en La Jornada.


Música: Steve Gunn (full set) – Hopscotch 2011

Video by Dan Schram


#Poesía: Marcelo Ariel

El espantapájaros

Para los niños

 

en medio del basural

 

visto de lo alto

 

un pantalón y una camisa

 

Son la

evocación del cuerpo

de un hombre

sin zapatos

 

sus manos

 

dos buitres desgarrando un saco

 

su cabeza

 

un rato

 

 

Motor discontinuo

 

La máquina de despertar

dentro de la máquina

de respirar

La máquina

de hablar

Dentro de la máquina

de pensar

La máquina

de andar

Dentro de la máquina

de cansarse

En la máquina de ser

La máquina de estar

Dentro de la máquina de dormir

y soñar con

La vida afuera

de la máquina de morir

En la máquina de soñar

 

 

Cangrejos aplauden Nagasaki

Para Gilberto Mendes & Mano Brown

 

(Villa Socó)

Cuerpos en llamas se tiran al barro

mujeres y niños primero

cangrejos aplauden Nagasaki

bebé de ocho meses es calcinado

en cuanto Beatriz

ahora entiende el poema último

Beatriz madre soltera antes de morir dio un inútil puntapié en la puerta

 

En el aire

gritos mudos

la noche blanca de humareda envuelve todo

alguien en el bar de la esquina

piensa en Hiroshima

en las voces

horror y curiosidad despertaron la ciudad

mezclándose

dentro del infierno ojos claman

por teléfono

el ministro es informado

–El fuego los consume…

La sirena de las fábricas no

silencia

Dos serafines pasando por el lugar

susurran en el oído

del Creador

“Villa Socó: mi amor”

Una vieja permaneció acostada

alrededor de la cabeza en la aureola

el último pensamiento pasa

el coro de las sirenas

en medio del campo iluminado

una garza vuela asustada

con los humanos y su infierno creado

en el manglar el viento mueve las hojas

 

Un bombero grita:

–¡KSL! El fuego está contra el viento. Cambio…

 

Fue Dios quien quiso

dice el mendigo

que sobrevivió porque estaba durmiendo en la alcantarilla de la avenida.

Un orgasmo es cortado al medio

cuando la pareja percibe el fuego

quemando el espejo.

Retrocediendo en el tiempo

lamentamos

el movimiento del gas

ligerísimo iceberg

que convirtió fuego en fuego, horror en horror

 

Villa Socó

Estacionó en la Historia

al lado de Pompeya, Joelma y Andrea Doria

Pensando en eso

levanto en este poema un memorial

para nosotros mismos

víctimas vivas

del tiempo

donde se moviliza la muerte esparciéndose en el paisaje

como el gas

que también incendia al sol

(bomba de extensión infinita)

 

Beatriz se sentó cerca de la puerta y quedó mirando el fuego.

Hasta que invade la escena la luz suave de otro sol frío.

Fin del juego.

 

(Lo que no quema)

 

Beatriz ahora es otra cosa y contempla:

rayos negros en un cielo negro

después blancos en un cielo blanco

suavemente penetré en un jardín

donde un único árbol existe.

 

(El incendio acaba y la garza se posa en el mangue, donde los ángeles sueñan)

 

En aquella noche uno se despertó

anduvo en medio de las llamas

y las llamas

lo quemaron.

 

* Más poesía traducida e información sobre Marcelo Ariel, en el blog de Esteban Moore.


Spinoza, pensador de la libertad burguesa (Ernest Mandel)

* https://vientosur.info/spinoza-pensador-de-la-libertad-burguesa/

[La obra de Ernest Mandel ha sido inmensa, como recuerda Manuel Kellner en el artículo que hemos publicado con motivo del 25 aniversación de su fallecimiento. Hemos considerado de especial interés publicar en este número este artículo suyo, inédito en castellano, porque nos ofrece su mirada, abierta y crítica a la vez, sobre una figura fundamental en la historia del pensamiento político.]

 

Heraldo de la libertad de religión y de culto 1/, ferviente defensor de la libertad de opinión, de expresión, de imprenta y de educación (Spinoza, 1951: vol. 1, 259), decidido defensor de la libertad de establecimiento y de comercio, así como defensor del armamento general del pueblo; sin duda Spinoza fue el precursor del liberalismo moderno en prácticamente todos los ámbitos de la vida social. De él se ha dicho incluso que fue el primer pensador político moderno que se declaró demócrata (Feuer, 1958: 101) 2/, y que expresó abiertamente su preferencia por la forma de Estado democrático.

Sin embargo, sus obras políticas, el Tractatus Theologico-Politicus y el Tractatus Politicus, parecen estar marcadas por una profunda contradicción. Numerosos autores tratan estas obras como un compromiso entre, por una parte, la proclamación de la soberanía suprema, casi ilimitada, de un Estado absoluto, similar a la del Leviatán de Hobbes, y, por otra parte, la insistencia en los derechos individuales tal como los desarrollarían más tarde los pensadores revolucionarios franceses de la segunda mitad del siglo XVIII como Jean-Jacques Rousseau (Spinoza, 1951). Estos autores subrayan que Spinoza hizo hincapié en el deber de obedecer a toda autoridad estatal. Algunos llegan incluso a considerarle un opositor declarado del pensamiento subversivo, o incluso un pensador y político antirrevolucionario 3/.

Sin duda, en los escritos de Spinoza se pueden encontrar pasajes que permiten ambas interpretaciones 4/. Pero, ¿existe una verdadera contradicción entre estos dos conjuntos de puntos de vista y opiniones? ¿Es Spinoza, en cierto sentido, un pensador esquizofrénico? Dada la estricta lógica del pensamiento que caracteriza todas sus obras, esta tesis es difícil de aceptar. Cuesta imaginar que el propio Spinoza no hubiera reparado en estas contradicciones. Por tanto, hay que intentar explicarlas y averiguar si existe una coherencia subyacente más profunda. En otras palabras: ¿se trata de contradicciones reales o aparentes? ¿Es o no Spinoza un defensor consecuente de la libertad burguesa y de la libertad de los ciudadanos y del individuo burgués?

Por lo que conozco, hasta ahora ha habido dos intentos de desentrañar la aparentemente contradictoria relación de Spinoza con la libertad burguesa. El primer intento es una interpretación psicológica. Se basa en la transposición de algunas de sus ideas filosóficas al campo de la teoría política. Dado que, según la Ética de Spinoza, la libertad reside en la comprensión racional y el creciente control que el individuo puede adquirir sobre las pasiones egoístas que impulsan sus acciones elementales, la libertad es una función de la racionalidad individual, el esfuerzo individual y la inteligencia personal. Esto significa que la libertad es un don reservado a una élite intelectual (Spinoza, 1922: 242, 274, 275). Por definición, las amplias masas, sujetas a pasiones primitivas, no serían libres (Spinoza, 1951: 289). Según su filosofía, esencialmente pesimista e incluso misantrópica, Spinoza no podría haber defendido consistentemente la concepción optimista y burguesa de la libertad. Algunos escritores concluyen que Spinoza no fue en absoluto un pensador liberal (Vernière, 1954: 681).

Contra esta interpretación de las convicciones filosóficas y políticas de Spinoza pueden encontrarse numerosas afirmaciones del propio gran pensador que no dejan la menor duda sobre la orientación general de sus convicciones políticas. Spinoza dice directamente que el verdadero propósito del Estado es la libertad para todos. Un Estado todopoderoso se apoya únicamente en el miedo, y la persona gobernada por el miedo no puede ser gobernada por la razón (Spinoza, 1951: 313). Así pues, el mejor Estado debe apoyarse en una multitud libre (Spinoza, 1951). Definir a Spinoza, que expresó tales opiniones revolucionarias más de un siglo antes de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, como un elitista que despreció la democracia no hace más que aumentar la contradicción en lugar de resolverla. Lejos de seguir los pasos de Hobbes como admirador de una autoridad estatal absoluta, Spinoza da un paso gigantesco hacia la proclamación de los derechos de los ciudadanos contra el Estado (Spinoza, 1951: 341).

Podríamos describir el segundo intento de resolver la contradicción como historización. Supuestamente, en el Tractatus Theologico-Politicus, la concepción de Spinoza sobre el Estado se desarrolla a partir de Hobbes, quien junto con Maquiavelo fue sin duda el punto de partida de la filosofía política de Spinoza, quien constantemente intentó superarlo 5/. Sus ideas estaban todavía en proceso de elaboración y finalización, y evolucionando hacia la democracia política. Más tarde vino la conmoción por el asesinato de su amigo, el estadista republicano Johan de Witt 6/, por una turba feroz. Como resultado, Spinoza habría modificado algunas de sus ideas. Habría pasado a creer que el pueblo no estaba preparado para los derechos políticos. De ahí el tono neutral, incluso escéptico, del Tractatus Politicus, que supuestamente sería menos democrático, e incluso menos liberal que el Tractatus Theologico-Politicus. Esto supondría un paso atrás hacia una especie de realismo maquiaveliano 7/. A partir de entonces, la pregunta ya no sería: “¿Cuál es el mejor régimen político?”, sino “¿Cómo puede funcionar cualquier régimen político (monarquía, oligarquía, aristocracia o democracia) de manera estable y sobrevivir? 8/”.

Esta es la interpretación que en parte se propone en la impresionante obra del profesor Feuer (Feuer, 1958: 150, 151), en nuestra opinión, el mejor estudio hasta la fecha del pensamiento político de Spinoza. Pero se pueden formular objeciones de peso contra esta interpretación. Un análisis textual exhaustivo no permite considerar el Tractatus Politicus como un paso atrás en la defensa de las libertades civiles respecto al Tractatus Theologico-Politicus. Los dos libros tienen funciones políticas claramente distintas. El Tractatus Theologico-Politicus es una obra pragmática, concebida con un objetivo concreto: la defensa de la facción del Estado y el entorno de Johan de Witt contra las fuerzas calvinistas. El Tractatus Politicus, por otra parte, tiene un alcance teórico más general, si bien en su producción jugó un papel el intento de encontrar una explicación a la derrota del partido republicano Staatsgezinde en 1672 (Feuer, 1958: 153).

No obstante, no se puede considerar que el Tractatus Politicus sea menos liberal o menos democrático que el Tractatus Theologico-Politicus. En el Tractatus Theologico-Politicus encontramos pasajes que expresan aún un escepticismo más marcado que el que encontramos en el Tractatus Politicus sobre la capacidad política de las masas 9/. Y, como intentaremos demostrar a continuación, el Tractatus Politicus contiene un elemento democrático-revolucionario que constituye un paso adelante extraordinariamente importante con respecto al Tractatus Theologico-Politicus.

Frente a estos dos intentos, ahora queremos presentar nuestra propia interpretación. Se puede resumir de la siguiente manera: Spinoza fue un defensor consistente y revolucionario de la libertad burguesa. Las aparentes contradicciones entre el principio de libertad y algunas de sus ideas políticas reflejan las limitaciones inevitables y objetivamente inherentes al concepto burgués de la libertad en general, especialmente en los siglos XVII y XVIII.

Para apoyar esta interpretación, presentaremos varias argumentaciones.

En primer lugar, la crítica textual debe considerar las circunstancias políticas prácticas en las que se publicaron las obras políticas de Spinoza. Es cierto que en torno a 1670 la República Holandesa era sin duda el Estado más libre de Europa. Sin embargo, la libertad de expresión pública y de prensa estaba bajo constante presión calvinista y era mucho más limitada que en muchos países occidentales en el siglo XVIII, por no hablar del siglo XX. No debemos olvidar que el Tractatus Theologico-Politicus tuvo que ser publicado anónimamente. De ello podemos concluir que, por motivos de seguridad, varios pasajes de ambos tratados fueron escritos, por así decirlo, con cierta retranca. Esto era necesario para proteger de la persecución al autor, a sus amigos políticos y a sus editores. En lugar de interpretarlos literalmente como la opinión de Spinoza, debemos tratar estos pasajes como una formulación irónica.

Madeleine Francès da un buen ejemplo de ello en el párrafo 9 del capítulo III y en el párrafo 6 del capítulo IV del Tractatus Politicus, en los que el poder absolutamente ilimitado del Estado se defiende aparentemente con un recurso sofístico a la ley natural: todo lo que el Estado puede hacer está dentro de sus derechos (Francès, 1958). Esas líneas van seguidas inmediatamente de un pasaje que ha sido interpretado por diferentes personas, entre ellas Emilia Giancotti-Boscherini, como un derecho a la insurrección, un derecho a la revolución:

“Hay que considerar, en tercero y último lugar, que cuanto provoca la indignación en la mayoría de los ciudadanos, es menos propio del derecho de la sociedad. No cabe duda, en efecto, que los hombres tienden por naturaleza a conspirar contra algo cuando les impulsa un mismo miedo o el anhelo de vengar un mismo daño. Y como el derecho de la sociedad se define por el poder conjunto de la multitud, está claro que el poder y el derecho de la sociedad disminuyen en cuanto ella misma da motivos para que muchos conspiren lo mismo” (Spinoza, 1958: 113, 305, 312).

Esto se expresa aún de manera más clara más adelante. Tengamos en cuenta que una proclamación del derecho a la insurrección contra un gobierno al que se opone la mayoría de la población y que no ofrece una vía legal para reemplazarlo solo se afirmaría un siglo después de la redacción del Tractatus Politicus, en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América en 1776. ¡Suficiente para hacernos una idea de la audacia de las ideas políticas de Spinoza!

En ocasiones se ha sugerido que tales ideas son solo una extensión de la doctrina del tiranicidio, que había formado parte de la teoría política desde la antigüedad y que durante las guerras de religión del siglo XVI, en particular tras la Noche de San Bartolomé 10/, fue elaborada con particular agudeza por los hugonotes franceses (cf. el famoso De Vindiciae contra tyrannos de 1579).

En nuestra opinión, esto subestima el progreso radical que representa la filosofía política de Spinoza. Mientras que la doctrina de la rebelión legítima contra los tiranos se sigue derivando directamente de una disposición de la soberanía del rey (que se declara limitada), la legitimidad de la revolución de Spinoza se basa en una doctrina de la esencia del Estado como servicio al bienestar de sus ciudadanos. Cuando ya no cumple esa función, los ciudadanos tienen derecho a rebelarse.

* El artículo sigue, completo en la web de Viento Sur.


Sobre Anaquel de vasos canopos, de Darío Canton (Alberto Silva)

Un acontecimiento para la poesía latinoamericana. Sobre Anaquel de vasos canopos, de Darío Canton

DISCUSIÓN

Alberto Silva

Las familias egipcias guardaban los tesoros más preciados de sus difuntos en recipientes de arcilla artísticamente cincelados. Este conocido uso nobiliario resume con silencio elocuente el gesto doble, a menudo oximorónico, propio de cualquier poesía. De modo explícito en el caso de Anaquel de vasos canopos (Librería Hernández, 2020), la reciente “cantología poética 1975-2019” de Darío Canton. Esta obra tiene algo de cierre, de despedida, aunque en arte nunca conviene creer del todo a quien se despide (al arte, que yo sepa, nadie le dice adiós). Sea como sea, es la obra de su vida, la prolífera vida de Darío Canton. En ella emprende una crónica premeditadamente prosaica de la caducidad. Digamos que es ese el tema recurrente de los poemas de las cuatro décadas largas cubiertas por la selección, entre 1975 y 2019. A la vez que da cuenta de cada evento de una peripecia común y corriente, la voz del narrador esculpe sobre ella, verso a verso, la fantasía de una duración si es posible milenaria, efigie de una eternidad pretendida o soñada. Esta se grafica en el juego ruso de muñecas que se embuten en los versos con que el libro da testimonio de la relación de Canton con la poesía. Los textos (cantologados de publicaciones anteriores, según detallan con precisión la presentación y el índice) toman la forma de unitario libro canopo distribuido a lo largo y lo alto de una estantería. En el ensueño del autor, esta crece y crece hasta volverse monumento de una recordación, la suya propia. Acto seguido, dicha construcción la envuelven los lectores en el manto de interés compartido que de a poco despiertan sus textos. Y así, su dedicación cierra el imaginario círculo, de modo que la lectora o lector se descubren arropando esos poemas y de paso al poeta que respira detrás de los versos.

¿Es lo que Canton finalmente quería? Así sospecho cuando tomo en cuenta la que parece una intención nada escondida de su proyecto. Pero el amor del lector, si cabe emplear un término cursi (Darío lo tiene clarísimo, de puro añorar el escatimado afecto de sus mayores), sólo puede reclamarlo quien se atreve a ser, a la vez, atrevido e irónico. Para lograr tan sencilla y difícil hazaña hay que ser un poco “serio-cómico”, como Diógenes de Sínope le exigía al que quiere forjar un lenguaje entrador y veraz. Canton actúa en sus versos como el sabio cínico alejandrino. Es una cualidad de esta antología: no querer probar virtus expresiva. Se limita a manifestar la que tiene, la que ha circulado a su vista. Muy informado en materia retórica, se atiene al consejo de Ezra Pound: mostrar, no demostrar.

Y no cabe duda de que se ha atenido a mostrar (y mostrarse, sin remilgos) con un entusiasmo y una consecuencia cuyo resultado es una multitud de páginas que, si bien suman una cantidad (alrededor de cinco mil), en realidad son inagotables, quizá porque los elementos que contienen pueden asociarse siempre de nuevas maneras y producir nuevos efectos. Por él mismo y por sus lectores cuidadosos (ver los ensayos recopilados por Demian Paredes en Cantón lleno, Cuenco de Plata, 2017) sabemos de sus filiaciones, afinidades, lecturas, métodos de escritura y composición poética, de sus búsquedas verbales e ironías. Experimentador juguetón, objetivista amoroso, lírico conceptualista, materialista que reunió sensibilidad e intelecto en libros pioneros de la literatura en español como La saga del peronismoCorrupción de la naranja, La mesa, Poamorio, Fuero íntimo, Cantón el poeta tomó, como Francis Ponge pero con otros acentos, el partido de las cosas. Naturalmente, en esto concurrieron su profesión de sociólogo (el autor de estudios como Elecciones y partidos políticos en la Argentina 1900-1966, por nombrar sólo uno, el interlocutor y adversario de Gino Germani, el profesor del Di Tella) y la actividad de director y factótum de Asemal, el “Tentempié de Poesía” que él hacía completo y enviaba por correo, y que revolucionariamente y con expresa vocación “teofilantrópica”, combinaba, como dijo Julio Schvartzman, las propiedades de la poesía, la prensa y la comunicación postal.

Todas las combinatorias que Canton puso en ejercicio se han ido sumando, como se sabe, en los ocho tomos y nueve volúmenes de De la misma llama, esa grandiosa suerte de autobiografía tan profusa en materiales de vida, contexto y circunstancias que el narrador parece un guía embozado. Sólo lo parece. Seguramente es parte de lo que pretendía. Canton ha sido un disciplinado, persistente archivador de objetos de distintos géneros y especies. En De la misma llama hay poemas en sus versiones primeras, alternativas y finales (algunas manuscritas), traducciones de poemas de otros autores, cartas enviadas y recibidas, ensayos propios y fragmentos de ensayos ajenos, entrevistas, fotos, dibujos, planos y mapas, cuadros sinópticos, fragmentos de diarios, revistas y libros, boletas de compra, anotaciones sueltas (“notas al pie” de una experiencia), extensas reflexiones previas o posteriores a la terapia grupal, memoranda, declaraciones colectivas, prólogos, reseñas, reproducciones de tapas de libros y discos, fotogramas de películas y más. Este despliegue documental, la heterogeneidad de formatos discursivos y recursos gráficos y tipográficos, todo atenta contra la percepción del carácter de “largo monólogo mental, de carácter reiterativo, obsesivo” que tiene la autobiografía, que además contiene, como anotó Daniel García Helder, numerosos pasajes metadiscursivos: “¿Cómo se construye el mundo de una persona, de todos sus pensamientos?, ¿cómo se los eslabona?, ¿cómo hacer para que tenga sentido la anotación suelta que se encuentra en el borde de una revista, la que está en un cuaderno, todo eso que va dibujando un itinerario, o hilos principales?”. Para despejar las confusiones que la heterogeneidad de los materiales, más los saltos de la máquina del tiempo, pudieran ocasionar a la lectura lineal, cronológica, el narrador en primera persona intercala en cada tomo no sólo muchos de los poemas del correspondiente período sino libros enteros, algunos reproducidos facsimilarmente. Con lo que la autobiografía de Canton, concluye García Helder, vendría a ser también su Poesía Completa.

Canton tiene ahora noventa y dos años. De modo que las discretas ochenta y dos páginas de Anaquel son un acontecimiento. Lejos de ser un colofón, es un libro de lo pasajero, de los pormenores sobrepasados y vencidos por la historia y que sólo la poesía resguarda. Atención, cuidado, persistencia en la sintonía, la emisión y el ritmo para enaltecer lo que aparece, prospera y caduca.

La nota completa, en Otra Parte, acá.


David Bowie // Live in Berlin (2002)

Again, seen a few of these uploaded online but none as good as this version in terms of quality and sound.