Video: Raúl Zurita, discurso agradecimiento Premio Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda” 2016

Emotivo discurso del poeta Raúl Zurita al recibir en La Moneda el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2016.
“Desde Neruda ha habido pocas figuras en la poesía chilena de estas últimas décadas que hayan llevado la poesía y la historia latinoamericana a un horizonte tan extremo como la de Raúl Zurita”, sentenció el jurado.
Zurita es el cuarto chileno en obtener el galardón que entrega el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, sumándose a Carmen Berenguer, Óscar Hahn y Nicanor Parra.


“el Finnegans Wake aquí, en medio de este Éxodo” (Raúl Zurita)

CIELO ABAJO

Las ondulantes líneas de luz de los murallones de

agua dejaban ver cientos de hojas que se volaban

en el viento y recordé que yo conocía esas páginas.

Venir a encontrarme ni más ni menos que con el

Finnegans Wake aquí, en medio de este Éxodo, me

dije. No había cesado de nevar y un viento gélido

congelaba los huesos. Le iba a decir ni más ni

menos que al Finnegans Wake que cómo diablos

se le ocurría arruinar el viaje precisamente en ese

minuto, cuando ni más ni menos que el mismo

Finnegans se apersonó diciéndome que estaba muy

apenado con su funeral y que, por supuesto, Miss

Rawlings era una cochina bruja. Una cochina bruja

irlandesa, agregó. Papá, dije entonces, por qué

tienes formas tan raras de aparecer, es que no ves

cómo sufro, no ves que a veces también lloro. Su

cara apenas se distinguía en la penumbra y atrás,

como si viniera de muy lejos, se oía el sonido

de un río riverrun, past Eve and Adam’s from

swerve of shore to bend of bay, brings us by

commodious vicus of recirculation back to Howth

Castle and Environs. Ni más ni menos que Joyce y

sus hermanos en el funeral de papá alcancé todavía

a decir, y luego me dormí. En el sueño me llamaba

Antonio y uno me preguntaba si pasaría la  noche.

 

rz051111Raúl Zurita, Zurita, Santiago de Chile, Universidad Diego Portales, 2014 [ed. original 2011], p. 256.

 


#Cine: ‘El botón de nácar’ (Patricio Guzmán, 2015)

el_boton_de_nacar_the_pearl_button-302899222-largeA raíz de los comentarios que hice a la última película del director y realizador chileno Patricio Guzmán –publicados en la sección Cultura de La Izquierda Diario-, me preguntaron dónde se podía ver la película… Dejo un link.


“Quien no tiene algo de México no es de este mundo…” (Raúl Zurita)

* Entrevista publicada el día de ayer en el diario mexicano Excelsior.

México, parte de mi infancia: Raúl Zurita

El poeta chileno habla con Excélsior de su relación con Pablo Neruda, su concepto de poesía, los recuerdos de la dictadura pinochetista, su relación con el arte y el peso de México en su vida

26/07/2016 05:00  JUAN CARLOS TALAVERA

Foto: Cortesía FIL

CIUDAD DE MÉXICO.

La poesía es la esperanza de los que no tienen esperanza, la posibilidad de los que no tiene absolutamente alguna posibilidad, el amor de los que no tienen amor. Y en un mundo terrible como el que vivimos, donde lo que está mal… está demasiado mal, la poesía es esa variable desconocida sin la cual toda esperanza se extingue”, dice a Excélsior el poeta chileno Raúl Zurita (Santiago, 1950) que hace unos días recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2016.

 Vía telefónica desde Chile, el autor de Anteparaíso (1982), El amor de Chile (1987), Zurita (2011) y Tu vida rompiéndose (2015), habla sobre su relación con Pablo Neruda, su concepto de poesía, los recuerdos de la dictadura pinochetista, su relación con el arte y el peso de México en su vida; y adelanta que en noviembre próximo viajará a México para participar en la 36 Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), donde presentará la nueva edición de Anteparaíso que publicará el sello
Almadía.

“Quien no tiene algo de México no es de este mundo o, por lo menos, no es americano. Sin México no nos podríamos entender. En mi caso crecí con música mexicana, las rancheras, que se cantaban por la mañana en los barrios chilenos. México es una parte profunda de mi infancia y juventud, es un país que amo profundamente con toda su grandeza y su tragedia, con todo su esplendor y su miseria”.

¿Qué lugar ocupa la poesía en un mundo que usted ha definido como egoísta y excluyente?, se le cuestiona al poeta. “Un lugar prácticamente invisible que si desapareciera… extinguirá todo sueño y nadie podría vivir cinco minutos. Si la poesía se extinguiera, implicaría que se ha acabado todo sueño y esperanza, y la humanidad sucumbiría en cinco minutos. La poesía es algo prácticamente invisible sin lo cual lo visible no existía.”

¿Es la poesía un Virgilio que nos guía dentro de un laberinto? “Ojalá tuviera esa apreciación y esa concepción de mí mismo. Soy alguien que hace y siente lo que tiene que hacer y no me robo ningún papel ¡y menos el de Virgilio!”

¿Se considera un poeta que abandonó las matemáticas para escribir? “Empecé a escribir a los 15 años porque me gustaba y entretenía, pero cuando entré a la universidad lo hice con pasión. Estudié ingeniería y cuando vino el golpe de Pinochet sentí desesperación; pero cuando estuve preso, junto a miles de personas, busqué sobrevivir mentalmente. Entonces aquellos largos y alucinados poemas me permitieron sobrevivir ante la situación desesperada. La poesía nació de la desesperación y fue la manera de no resignarme a lo que pasaba y de no enloquecer”.

¿Qué quedó de esos años de la dictadura? “Que en medio de esa noche de temor, pobreza y amenaza nació la solidaridad y el compañerismo. Eso ayudó a cruzar esa larga noche, un poco más protegidos, bajo el contacto de la amistad y el amor del otro. Eso es lo único que no se debiera olvidar”.

Poesía autista

Han pasado 37 años desde que Zurita y la narradora Diamela Eltit, los artistas Fernando Balcells, Juan Castillo y el sociólogo Lotty Rosenfeld formaron el Colectivo de Acciones de Arte (CADA) para crear performances y acciones directas que desembocaron en piezas como: Para no morir de hambre en el arte, No + y Ay Sudamérica.

De ese tiempo el poeta recuerda cómo este grupo se dedicó a hacer arte en las calles, en las barbas de la dictadura. “Esas acciones duraron cinco años y dejaron de tener sentido cuando la ciudadanía salió a las calles… Entonces habíamos hecho nuestra parte. Quizá la más importante acción fue No +, que la gente pintaba en las calles” para exigir el retiro de pistolas, metralletas, soldados, asesinatos… hasta convertirse en un vox populi.

¿Cómo enfrenta el poeta problemas actuales como la migración y los refugiados?, se le inquiere. “La poesía es una celebración, pero ha tenido que narrar demasiadas veces la desgracia. Pienso que la sociedad no puede medirse por lo bien que están los que están bien, sino por lo mal que están los que están mal. Y los que están mal… están demasiado mal.

“El estado del mundo es atroz y deplorable; yo me siento profundamente parte de ese dolor y de esa tragedia y eso lo he expresado en libro Zurita, donde brotan Hiroshima y los refugiados… como ser humano me siento profundamente tocado y conmovido por esa tragedia. La poesía no puede sino fijarse en el mundo”.

¿Qué hay de esa poesía que le causa indiferencia? “Desgraciadamente existe una poesía, casi mayoritaria, que es autista y ve sólo a sí misma; esa poesía me interesa muy poco”.

Tomar las armas

Para Raúl Zurita la poesía es un río inmemorial a la manera de Heráclito, donde todos los poetas confluyen y escriben al mismo tiempo. De eso tiene conciencia plena aunque para llegar a él no existe un camino peculiar.

“Llanamente trato de llegar a mi pasión y aunque ahora dudo realmente quién escribe o quién toma la palabra, pienso que se relaciona con ese río  inmemorial donde todos escribimos al mismo tiempo. Porque para escribir se tiene que suspender la vida y la muerte, es ese instante donde también convergen Shakespeare, Homero, Alberto Blanco, Octavio Paz, Pablo Neruda… todos escribimos al mismo tiempo”.

¿Es la poesía un acto solitario? “Es un acto solitario y al mismo tiempo el acto más colectivo que existe en el mundo”.

¿Qué relación guarda usted con Neruda? “Nunca lo conocí en persona. Pero Neruda es el más grande poeta en la historia de la lengua castellana. Él hablaba con absoluta certeza y seguridad como en Alturas de Macchu Picchu. Su poesía es la de alguien que confía y se entrega plenamente al lenguaje, incluso en sus poemas más angustiados hay esa certeza. Ahí radica su genio y su grandeza”.

¿Aunque usted escribe desde un lugar opuesto? “A mí me tocó escribir desde la incerteza y el quiebre del lenguaje, desde la rotura y el rompimiento. Así que mi relación con Neruda es de absoluta admiración”.

¿Qué opina de ese poema donde Neruda hace una oda al diccionario? “Me fascinan las enciclopedias, pero no soporto los diccionarios. Pienso que la lengua es absolutamente libre. En general no me agradan las odas de Neruda, pues no me agrada la poesía ilustrativa. Para mí su gran poesía es Canto General, Presencia en la tierra y Veinte poemas de amor y una canción desesperada, pero las odas elementales… me dejan indiferente”.

¿Qué es el tiempo para el poeta? “No sé bien. Quizá donde nos constituimos como seres humanos y donde nos perdemos como los dioses que éramos”.

¿Le molesta el divorcio entre poesía y oralidad? “Considero que una poesía que no resiste la oralidad es una poesía absolutamente trunca. Y el hecho de que la poesía haya perdido su relación con la música es una de las grandes pérdidas de la humanidad”.

¿Alguna vez quiso tomar un arma y matar? “Sí… yo creo que quien no es capaz de matar a un ser humano no sería jamás un poeta de verdad; pero aquel que lo hace es un bárbaro asesino. Porque la poesía tiene una reserva de luz que se contrapone a la violencia, el odio y la criminalidad. Para hacer poesía uno tiene que reconocer su propia monstruosidad”.


“Yo quería leer a Gombrowicz en polaco” (Don DeLillo)

“Yo quería leer a Gombrowicz en polaco. No sabía ni una palabra de polaco. Solamente conocía el nombre del escritor y no paraba de repetirlo, en voz baja y también en alta. Witold Gombrowicz. Quería leerlo en su idioma original. Un día estábamos cenando Madeleine y yo, comiendo alguna clase de estofado turbio en cuencos de cereales. Yo tenía catorce o quince años y no paraba de repetir el nombre con voz suave, Gombrowicz, Witold Gombrowicz. Lo veía deletreado en mi mente y lo decía, nombre de pila y apellido –cómo no amarlo–, hasta que mi madre levantó la vista de su cuenco y me dirigió un susurro de acero: Basta.”

Don DeLillo, Cero K, Buenos Aires, Seix Barr1462805245_873039_1462807972_sumario_normalal, 2016, p. 122.


Fausto(s)

El sábado pasado cubrí, para La Izquierda Diario, la presentación del libro Fausto, publicado por la editorial Caterva, con dos versiones: el clásico criollo de Estanislao del Campo, publicado en el siglo XIX, y un Fausto sudaca, escrita ahora, en el siglo XXI, por el chileno Omar Saavedra Santis. (Este tema clásico, incluso, tiene su versión fílmica -criolla-, realizada en 1979.) A continuación, algunos fragmentos de la nota.

Noé Jitrik, agradecido por la invitación, y tras bromear sobre “lo fáustico de su situación” con su edad, y ante la “gente joven” que veía a su alrededor, dijo que recuperaría durante la charla “lo que está en mi memoria, lo que está en mi imaginario sobre la cuestión del Fausto propiamente dicho”.
Tras comentar que el Fausto, proveniente de una leyenda a través de los siglos, se ha transformado en mito, y compararlo con el de Ulises tapándose los oídos “para no ceder a las tentaciones de las sirenas”, Jitrik explicó que “la perduración del mito es porque toca algunas zonas que parecen inherentes al ser humano y a las relaciones que este entabla con la naturaleza, con el tiempo, con la muerte y con la vida. Es una especie de coagulado de todas esas cosas, y eso garantiza esa transmisibilidad, esa perduración. El mito de Fausto atravesó los siglos y lo interesante es que además se liga –no sé si conscientemente, en el caso de Goethe es más evidente, y en el caso de Marlowe, que es el antecedente del drama de Goethe– con el mito de la juventud, y con la Fuente de la Eterna Juventud. Eso que funcionó mucho durante la Conquista y que dio lugar a esa empresa, totalmente utópica, de Ponce de León buscando la fuente de la Eterna Juventud en la Florida, y perdiendo la vida buscando la fuente de la Eterna Juventud”. Y otro chiste: “La verdad es que, buscando la Fuente de la Eterna Juventud, uno se hace viejo. Se convierte en viejo. No hay modo de escapar de esta cuestión. Pero ahí está: la juventud. Y lo que implica, las características o los atributos tan atractivos de la juventud”.

Luego Jitrik recordó distintas versiones de Fausto: desde la ópera de Gounod –que es la que utiliza Del Campo como motivo o “disparador” para su propia versión– al extraordinario Doktor Faustus, de Thomas Mann. Y el enfrentamiento de “principios” que hay: “la lucha, una ancestral lucha que tiene dos principios, que tiene curso incluso hasta nuestros días: la oposición entre pensamiento y acción. Pensamiento o ‘ciencia’, y fe como ‘vida’, como atractivo vital. Eso está gobernando lo que hay en el drama de Goethe”. Y otra cosa: “la aparición encubierta del romanticismo. Goethe está a caballo del racionalismo clásico, y del romanticismo que está despuntando”.

Yendo al poema de Estanislao del Campo, donde centró su charla, Jitrik recordó la época en que se publicó, y la situación a la que se alude al comienzo del mismo poema paródico: una larga fila de autos, y mucha gente amontonada, en la puerta del “tiatro de Colón”. Algo que plantea “no en materia de mercancías sino en términos de cultura, las tradicionales relaciones entre la cultura local y la cultura exterior. En otro términos, entre los ‘modelos foráneos’ –por decirlo de alguna manera- y la capacidad propia de elaboración”. “Está en ciernes un estado de ánimo de lo que después, posteriormente, se pudo haber llamado “la oligarquía”, o que podríamos llamar, más bien, la aristocracia argentina, con nuevas fortunas, con la ganadería, que ya empieza a proyectarse… en fin: con la acumulación de riqueza a la que el poema de Estanislao del Campo alude. Como cuando se menciona a ‘Anchorena’. Es 1866. Ya Anchorena es un punto de referencia en cuanto a la riqueza. O cuando habla de Lezama. Cuando menciona al pasar a Lezama. Y esto marca una diferencia con el Fausto sudaca. Estanislao del Campo maneja estas alusiones con una delicadeza extraordinaria, como para que las podamos entender; mientras que el chileno pega golpes; no hace alusiones, sino declaraciones muy estrepitosas”.

 

La nota completa en La Izquierda Diario.


Música: Bill Frisell – The Disfarmer Project (2011)

… Recorded 26.03.2011 at Jazz en Seine Saint-Denis, 28th Festival

Bill Frisell – guitare
Carrie Rodriguez – violon
Greg Leisz – guitares
Victor Krauss – basse


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