Héctor Yánover: dos poemas

 

1977

La noche es larga y yo camino.

Soy un hombre entre los tantos.

Pero en mi pecho,

sobre mi cuerpo allá en lo alto,

el viento mece sombras de ahorcados.

Trae gritos desde el río.

Pesan muertos oscuros,

niños claros quemados.

¿Soy un poeta si en esta hora callo?

¿Soy un hombre si me escapo?

¿Pero a quién decir salve?

¿Acaso a Dios?

¿Al congreso de los sabios?

¿Al poeta que vive masticando su premio literario?

En silencio camino,

los relojes golpean su milagro.

Somos islas,

las palabras tendrían que ser garfios.

 

***

Tengo la voz

Tengo la voz llena de muertos.

Se amontonan en mí, soy un cementerio.

Tengo la voz llena de miedo.

Entre muertos y miedo nada queda de la vida.

Los diarios me fusilan a la  hora del desayuno

y el pan tiene gusto a escarnio.

El mundo es un álbum necrofílico

que ojeo hoja a hoja.

Entre rostros de huérfanos

y fachadas de hospitales

los días dejan detritus por huellas.

 

¿Qué debo hacer?

 

Sigo andando (1982), en Héctor Yánover, Antología poética [Poetas argentinos contemporáneos 10], Bs. As., FNA, 1996, pp. 91 y 92.


#Música: Moondog

Moondog (USA, 1956)

Caribea

Lullaby

Tree Trail

“Death, when you come to me,”

Big Cat

Frog Bog To

A Sea Horse

Dance Rehearsal

Surf Session, Part 1

Surf Session, Part 2

Surf Session, Part 3

“Trees against the sky,”

Tap Dance

Oo Debut

Drum Suite

Street Scene

 

Moondog – Moondog 2

Vinylsoundbox

Louis Hardin, Moondog and his drums Released: 1971

1. 00:00 “Bells Are Ringing”

2. 01:21 “Voices Of Spring”

3. 03:10 “What’s The Most Exciting Thing”

4. 05:43 “All Is Loneliness”

5. 07:02 “Couplet”

6. 07:12 “My Tiny Butterfly”

7. 08:26 “Why Spend A Dark Night With Me”

8. 09:37 “Coffee Beans”

9. 11:50 “Down Is Up”

10. 12:58 “Be A Hobo”

11. 14:08 “Remember”

12. 16:03 “I Love You”

13. 17:14 “Nero’s Expedition”

14. 19:08 “No, The Wheel Was Never Invented”

15. 20:28 “With My Wealth”

16. 22:05 “This Student Of Life”

17. 23:31 “Some Trust All”

18. 25:01 “Wine, Woman And Song”

19. 27:25 “Sadness”

20. 28:48 “Maybe”

21. 30:53 “Each Today Is Yesterday’s Tomorrow”

22. 32:32 “Imagine”

23. 34:51 “You The Vandal”

24. 37:01 “Trees Against The Sky”

25. 38:22 “Behold”

26. 39:51 “Sparrow”

27. 41:35 “Pastoral”


#Teatro: Todos eran (kafkianamente) mis hijos

TEATRO // VERSIÓN DE UNA OBRA LITERARIA

Todos eran (kafkianamente) mis hijos

Por Demian Paredes

@demian_paredes

 

 

Una puesta que es una (arriesgada) apuesta. Una breve obra literaria, de un autor devenido tan “universal” que el derivado (adjetivante/adjetivador) “kafkiano” se ha generalizado al uso del habla corriente, se puso en escena –coincidentemente– en el espacio teatral El Kafka. El director Federico Ponce propone una versión “coreografiada” del relato “Once hijos” del autor de nacido en Praga. Así, literatura, música y baile (y luces y sombras y ruidosas transiciones sonoras) se combinan para recrear el tan conciso como incierto relato de un padre que se refiere a cada uno de sus hijos. Según le dijera el autor a su amigo Max Brod en su momento, este relato –posterior a “Preocupaciones de un jefe de familia”– sería el comienzo o esbozo de múltiples –once, precisamente– historias. “Once hijos” fue publicado en vida de Kafka, incluido en su libro Un médico de campo, de 1919.

La obra entonces: un espacio delimitado: un cuadrado rodeado (o bordeado) por luces; y una silla; he ahí “el hábitat” y “los recursos” del padre, que relata cada una de las características salientes, particulares, que tienen –o que él ve, o imagina, en– sus hijos. Estos, “impersonalizados” (“trajeados” de negro y con anteojos del mismo color, como si aludieran a la ya tristemente célebre figura de los “hombres de negro”, o de cualquier otro “servicio”), rodean, acompañan e interactúan con el progenitor, representando, con sus movimientos y combinaciones corporales, esa “cárcel de la mente” que se desprende poco a poco del discurso paterno. Así, a medida que va desgranando sus comentarios, uno tras otro –como si fueran las cuentas de un rosario filial–, se asiste a un speech tan suelto de cuerpo como tenso (por momentos), acompañado de música, oscuridades, iluminaciones y coreografías, donde el personaje del padre revela sus particulares puntos de vista: su segundo hijo, por ejemplo, tiene un ojo más chico que el otro, y es parpadeante, y aunque ese “pequeño defecto” le dé “más expresión de audacia a su rostro” y nadie debiera verlo como un defecto, “yo, el padre, sí”; respecto al quinto, un “insignificante” (“tan insignificante que uno se sentía formalmente solo en su presencia”) que sin embargo consiguió reconocimiento, el padre dice “apenas” poder contestar a cómo consiguió eso; el octavo, alguien que cortó absolutamente relación con el padre, es “de cabeza dura” y “pequeño cuerpo de atleta”, el vaticinio del padre: “se impondrá en todo lugar que él quiera”; y, en otro caso, admite: “consideran que mi décimo hijo es falto de carácter. No quiero negar este defecto ni confirmarlo del todo”. Un teatro del absurdo conformado por obsesiones y caprichos, insólitos puntos de vista y cierta angustia existencial, oscura, dark, en medio de esa danzante, desfilante y también alborotadora nube-masa de hijos.

Las obras de Kafka y su propia vida fueron llevadas al cine (remember –entre las muchas que hay– la versión de Orson Welles de El proceso, de 1963; Kafka, la verdad oculta, de Steven Soderbergh, de 1991; El castillo, de Michael Haneke, de 1997…) y al teatro infinidad de veces –y nuestro país no es la excepción–. En un mundo en el que se sigue recurriendo a la obra de Kafka, pronta a cumplir un siglo de vida –véanse los casos actuales, por ejemplo, en Chile, en Perú, en España–, bien vale asistir a esta versión de Federico Ponce, quien apuesta y genera con habilidad ciertos momentos de “atmósfera kafkiana”, momentos de angustia y zozobra con/en su protagonista (aunque lo original del escritor puede llegar demasiado agudamente al límite de la desazón, y a un sentimiento de intemperie y melancolía extremas, como un “callejón sin salida”) mediante originales recursos.

 


#Música: Arto Lindsay y su nuevo disco ‘Cuidado Madame’

* Van algunos temas (de los que se pueden conseguir en YouTube) del nuevo disco del genial Arto Lindsay, Cuidado Madame, aparecido en enero de 2017… desde Japón.

 

 

 

 

 


Habla Cordelia Dvorák, autora del documental sobre John Berger ‘The Art of Looking’ (2016)

Leemos la siguiente nota en el diario mexicano La Jornada, a propósito del estreno del documental en ese país. (La película se encuentra en YouTube, aunque -al menos por el momento- sin subtítulos en castellano…)

El humanista se definió como angry young man (joven enojado) que fue y siguió hasta el final de su vida por como estaba el mundo, explica Cordelia Dvorák, autora del filme The Art of Looking, en entrevista con La Jornada 

Armé su retrato desde el espejo de los otros con los que dialogó

Foto

La casa de John Berger (1926-2017), ubicada en el pequeño pueblo de Quincy, en los Alpes franceses, donde el escritor, pintor y crítico de arte británico vivió más de cuatro décadas
Foto Cordelia Dvorák

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Detalle de los brazos de Berger, quien, en palabras de Cordelia Dvorák, fue gran ejemplo en sus convicciones políticas, en su alerta continua sobre las injusticias, en su compromiso con los marginados.
Foto Majade Filmproduction Berlin

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En la imagen, el colaborador de La Jornada en una escena del filme The Art of Looking en París, en 2016
Foto Majade Filmproduction Berlin

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John Berger y su inseparable motocicleta, con la cineasta Cordelia Dvorák, y en la siguiente imagen con su hija Katya en París, en 2016
Foto Majade Filmproduction Berlin

Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Martes 7 de marzo de 2017, p. 4

Una mañana, sentada en su café preferido en Prenzlauerberg, Berlín, la directora de cine Cordelia Dvorák abrió el periódico para encontrarse con una fotografía de John Berger, de gran tamaño.

Ella pensó que era la noticia de la muerte del escritor, pintor y crítico de arte británico, pero no: era un artículo en el que se rendía homenaje a Berger por su cumpleaños 88.

Estaba tan aliviada y contenta que decidí en ese momento, y por una de esas intuiciones de las cuales salen a veces las mejores ideas, que quería hacer una película con él para su cumpleaños 90, explica Dvorák en entrevista con La Jornada.

Así nació la idea del documental John Berger or the art of looking, que el pasado noviembre se estrenó en la Volksbühne de Berlín y cuyo estreno en México se hará con tres funciones en Jalisco: en el pueblo de Ajijic, en el encuentro Docuarte, y en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

John Berger, humanista, intelectual y colaborador de La Jornada, falleció el pasado 2 de enero en París. Tuvo tiempo de ver concluido ese documental.

El primer contacto de Cordelia Dvorák con John Berger fue a través de sus textos. “Antes, sobre todo, de sus ensayos sobre arte, de su manera muy única y poco ortodoxa de observar, de acercarse a sus temas, a un cuadro, un artista, un fenómeno o pequeño evento cotidiano que le llama la atención y que desea compartir. Siempre me fascinó su manera de crear conexiones cruzadas completamente inesperadas; por ejemplo: encontrar de plano una especie de ‘eco’ entre la imagen de una Madonna y un dibujo de una rosa suyo… Hasta mucho más tarde empecé a descubrir su prosa, sus novelas y su poesía.

“Fue también siempre un gran ejemplo en sus convicciones políticas, en su alerta continua sobre las injusticias en el mundo, en su compromiso con los marginados, los desplazados, los desprivilegiados.”

–Sus lectores conocen mucho su obra, ¿qué les va a sorprender cuando vean el documental?

–Algo muy sintomático en la obra de John es su concepto de sí mismo: nunca se quería ver como novelista; siempre se definió –muy modestamente–– como un storyteller, alguien que recoge las historias que nos rodean por todos lados y las comparte con el mundo. Por eso tampoco nunca le había interesado su autobiografía o hablar mucho de su persona.

“En ese sentido nuestro documental tampoco es una biografía de John, porque a él le parecían muy aburridos esos artistas o escritores que siempre hablan de sí mismos. De ninguna manera deseaba algo así, hasta no quería ninguna entrevista o preguntas directas o personales, algo difícil como punto de partida para mí, que tenía el encargo con nuestros coproductores, como Arte y la BBC, de hacer un retrato sobre alguien importante que cumple 90 años y tiene toda una obra y vida muy plena.

“Al mismo tiempo yo estaba consciente de que John era alguien que siempre había sido muy curioso e interesado en diálogos con otros artistas, y parte de su obra son justamente colaboraciones muy interesantes y poco comunes con fotógrafos, directores de cine, dibujantes, gente de teatro y otros escritores. Entonces decidí armar el retrato sobre John justamente en el espejo de los demás, de algunos de sus más importantes colaboradores de las últimas décadas, o ‘cómplices’, como él los llamaría.”

En el documental aparecen el director de cine Mike Dib, el grafista e ilustrador turco Selçuk Demirel; el traductor y editor de John en Alemania, Hans Jürgen Balmes; su hijo Yves, “quien es pintor y nos cuenta las razones por las cuales John dejó Londres y su carrera como estrella de la BBC y explica por qué, después de haber recibido el Premio Booker, Berger se fue a vivir más de cuatro décadas a un pueblo chiquito en las altas montañas en Francia y con su hija Katya, crítica de cine, lo vemos jugando en el jardín de la casa de John en París, un juego de infancia, intercambiando asociaciones espontáneas sobre postales de arte. En cierto momento vemos a John subiendo a su moto tan querida para irse de compras, y poco después nos explica qué tienen que ver para él sus idas en moto con escribir y presencia.

“En medio de esas intervenciones vemos a John como hilo conductor en su papel preferido de storyteller,hablando con el espectador con extractos de sus textos, algunos todavía inéditos.

No he conocido a alguien que dominara la cámara como él, con esa voz tan íntima y seductora, grave y simpática a la vez y dirigiéndose a su público de la manera más directa, invitándolo a una complicidad realmente muy especial.

Dealer de miradas y apariencias

–Hablamos de un hombre que hizo del arte y la literatura su forma de manifestarse y de analizar y debatir sobre el mundo actual. ¿Qué es lo que le llamó más la atención como documentalista?

–Muchas veces, John dijo que su verdadera inteligencia era su inteligencia visual. En nuestra película nos comparte un sueño que tuvo donde se experimentó a sí mismo como una especie de “extraño dealer”, “un dealer de miradas y apariencias”.

“En el sueño logra entrar en las apariencias y así entenderlas, sin esfuerzo. Sin embargo, al despertar ya no se acuerda de cómo lo hizo. Es un momento muy conmovedor y, de una manera indirecta, también sumamente íntimo.

“Creo que nunca he encontrado a alguien que mira, que se fija y que observa como John. Mirar es el tema de su vida. Me recordó mucho a uno de sus álter egos, el filósofo Spinoza, con el cual entró también en diálogo en su libro Bento’s sketchbook, especie de encuentro ficticio con el pensador holandés. Lo que muchas personas no saben: Baruch de Spinoza, aparte de su existencia como filósofo, se ganaba la vida como constructor de microscopios y pulidor de lentes. De alguna manera John siempre me pareció un ‘pulidor de lentes’ del siglo XX.

La nota completa acá.


#Música: Prince – Jazz Funk Sessions (1977)

Prince on keys/guitar at age 19, with Andre Cymone on bass and Bobby Z (supposedly) on drums, playing 8 impressive fusion jazz funk tracks at Loring Park rehearsal room in 1977 in Minneapolis.

No copyright infringement intended. All rights by the copyright holders – created for listening purposes.

Tracklist (no titles):

Instrumental #1 (0:00)
Instrumental #2 (5:14)
Instrumental #3 (11:33)
Instrumental #4 (17:46)
Instrumental #5 (26:30)
Instrumental #6 (33:25)
Instrumental #7 (41:33)
Instrumental #8 (49:14)


Biblioteca pública de NY exhibirá archivos de Lou Reed (La Jornada)

Leemos en el diario mexicano:

a08n1esp-1_miniNueva York.

La biblioteca pública de Nueva York adquirió los archivos de Lou Reed, el legendario cantante fallecido en 2013, que incluyen miles de grabaciones y documentos que serán puestos a disposición del público próximamente. La red de bibliotecas públicas de la metrópolis –ubicada en un edificio de la Quinta Avenida y considerada uno de los monumentos más conocidos de la ciudad– anunció la compra el jueves, día en que Reed hubiese cumplido 75 años. Mi sueño siempre fue hacer totalmente accesible al público el trabajo de Lou, comentó la artista Laurie Anderson, viuda de Reed.

Los archivos del cantante incluyen 3 mil 600 grabaciones de audio y mil 300 videos, así como 90 metros de documentos escritos y fotos, según la biblioteca de Nueva York.

Una pequeña muestra de su colección, con parte de su correspondencia, ya se expone en la biblioteca. La elaboración de estos archivos es el fruto del meticuloso trabajo de recolección y clasificación que lanzó Anderson después de la muerte del cantante.

Artífice de patrones deslumbrantes

Se necesita mucho tiempo para contemplar una vida; ahora que la primera etapa de la creación de estos archivos está acabada podemos dar un paso atrás y apreciar algunos patrones deslumbrantes que Lou hizo durante su larga e intensa carrera como artista, señaló su viuda.

La nota completa acá.