#Música: Seu Jorge, Live on KEXP

Publicado el 8 feb. 2017

http://KEXP.ORG presents Seu Jorge performing David Bowie’s “Changes” live in the KEXP studio. Recorded November 21, 2016.

Songs:
Eu Sambo Mesmo
Life on Mars?
Changes
Rebel Rebel

Host: Stevie Zoom
Audio Engineer: Kevin Suggs
Cameras: Jim Beckmann, Alaia D’Alessandro & Justin Wilmore
Editor: Justin Wilmore

http://kexp.org
http://www.seujorge.com


#Libros: tres (breves) reseñas

Acerca de El grito, novela de Florencia Abbate
Tangente realidad (y proliferación mental)

tapa-gris_el_grito-4Los acontecimientos del 19 y 20 diciembre de 2001 en Argentina dejaron su marca, como suele ocurrir con todo hecho histórico de magnitud, no solo en la política del país, sino también en su cultura: por ejemplo en el periodismo –ver la compilación titulada La Comuna de Buenos Aires, con entrevistas y artículos de María Moreno–, y en la literatura –en relatos, novelas y poesía–. Un libro aparecido en 2004, El grito, primera novela de Florencia Abbate, acaba de ser reeditado por la cordobesa Eduvim. Allí, la autora recupera aquel “diciembre caliente”, de estallido de la economía, con rebeliones populares y
luchas, y la posterior caída de ministros y presidentes. Pero lo hace mediante un trabajo especial. En parentesco con varios relatos que fueron compilados en Los días que vivimos en peligro (un conjunto de narraciones que tomaron momentos críticos y/o de crisis de la historia argentina, y donde hay un cuento “del 2001”: “El título”, de Federico Jeanmaire), El grito se hace eco de aquellos episodios decembrinos, pero sin pretender reproducirlos (ni en clave realista, ni naturalista). Como en sordina ante el ruiderío de aquel gran “quilombo argentino”, Abbate, tras comenzar su libro con una cita de Borges (quien, en uso de “licencia poética popular”, habla del azar: la realidad de nuestro país sería algo así como “una lotería”), narra cuatro historias, tituladas llamativamente “Marat-Sade”, “Luxemburgo”, “Warhol” y “Nietzsche”.

La nota completa acá.

 

Comentario a ‘In Memoriam’
Raúl Zurita: una música de los países rotos

rzur201216Fragmentos o secciones del gran volumen de Raúl Zurita, Zurita (EUDP, 2011), reescritos y reordenados, fueron apareciendo años previos a esa magna obra de casi ochocientas páginas del poeta y escritor chileno: In MemoriamCinco fragmentosCuadernos de guerraSueños para Kurosawase
titularon los “anticipos”. Y ahora, la joven editorial argentina Audisea publica In Memoriam, en una versión revisada y adaptada por el autor; un libro aparecido originalmente en 2008 en Santiago de Chile.

Como si fuera un fantasma que recorriera los escombros de la destrucción posdictatorial latinoamericana, los genocidios en Europa y sus guerras, las matanzas y aberraciones de la historia (in)humana –ahí está, para confirmarlo una vez más, el libro póstumo recién aparecido del español Jorge Semprún, Ejercicios de supervivencia–, la voz poética que compone Raúl Zurita en sus libros tiene como piedra de toque estos temas, desafiando de algún modo la conocida (ultracitada) frase de Adorno, acerca de la poesía y Auschwitz como experiencias antagónicas, absolutamente opuestas, e incluso de efecto paradójicamente (auto)anulatorio, en el caso de una: “escribir poesía” luego de Auschwitz era, para Adorno, “un acto de barbarie”. Pero Zurita no “solo” escribe poesía “después de Auschwitz” –y las barbaries posteriores–, sino que, transformando la experiencia y el recuerdo, genera e implanta un “vitalismo poético”, una vigorosa fuerza, una voz, que surge del derrumbe, de la destrucción y el crimen masivo que perpetraron las dictaduras –en particular la de su propio país–.

La nota completa acá.

 

Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo / Martín Prieto (comp.)

tapa saerJuan José Saer, narrador, poeta y ensayista, expresó desde sus primeras intervenciones públicas una alta conciencia y una decisión firme —se diría inquebrantable— de dedicar su vida a la literatura. Este libro, que reúne una treintena de entrevistas que van desde la década de 1960 hasta 2005, meses antes de su muerte, es otro acercamiento a sus lecturas, su visión acerca del devenir y el porvenir de la literatura, su propia biografía y hasta sus ideas sobre historia y política.

Si ya podía saberse lo que pensó el autor de El entenado acerca de la literatura por El concepto de ficción (1997) y La narración objeto (1999) —y por los volúmenes póstumos Trabajos (2005) y Papeles de trabajo I, II, III y IV—, la lectura de estas entrevistas permite apreciar diversas constantes, ciertas intuiciones primigenias que se irán reelaborando a lo largo de las décadas, cambios, incorporaciones de autores y temas, críticas y una serie de preocupaciones que hicieron a la propia escritura de Saer.

La nota completa acá.


#Poesía | “Apenas vida” (Ida Vitale)

Apenas vida

 

Cada día es un rayo cegador

hundido en la tierra,

cada instante una perdida gota.

Noche a noche algo cambia

por una insignia oscura,

una pluma ya inútil para el vuelo.

Como lluvia que cae

por los techos,

la vida va bajando

por caminos quebrados,

perdiendo su olor de ayer, salvaje,

su candor de creerse

desatada y radiante y duradera.

No es raro

que una paciencia amarga

suela cubrirnos

como una triste tierra anticipada.

 

ida-vitale-575x3232Ida Vitale, Sueños de la constancia, México D.F., FCE, 1994 [ed. original 1988], p. 142.


#Poesía | “No dicen, hablan, hablan” (Ida Vitale)

No dicen, hablan, hablan

 

No dicen, hablan, hablan*

‘Quienes hablan no saben,

quienes saben no hablan.’

 

Heraclitano fluir insiste:

‘no saben, los incrédulos,

ni escuchar, ni decir’.

 

La perfección acaso rige

la distancia que aleja

lo real palabra de lo real objeto.

 

Muere el mundo de olvido.

Puede en cambio repetir ferino

el plenilunio del error ajeno.

 

¿Poema o sólo cánope?

¿Verdad esplendorosa o recipiente

de vísceras ajenas?

 

Como sobre remordimientos,

por la inquietud, de constante olvidada:

¿es destino o es incauta deriva?

 

Un grave frío cruza el sentir

que se ha creído mágico:

su brasa no transmite, inútil.

 

Y entonces el techo no existe,

nos devuelve la noche de siglos,

el hueco terrible primero: el silencio.

 

* Octavio Paz

 

ewi121012Ida Vitale, Sueños de la constancia, México D.F., FCE, 1994 [ed. original 1988], pp. 53 y 54.


Un fragmento del “novelista atonal” Alberto Laiseca (1941-2016)

[…] pasó diez años de su vida escribiendo la primera novela atonal del mundo. Cuando alguien hablaba de vanguardias, él le sellaba los labios leyéndole algún indigesto pasaje de su obra maestra. Apelaba a ella en sus momentos de duda espiritual. Era discontinuidad pura. Trabajaba en distintos sectores resonantes cuyas respectivas energías consignaba minuciosamente en el papel. Ya tenía escritas más de dos mil páginas. Algunas contenían exclusivamente elementos de joyas y jarrones de la dinastía Ming, porcelanas o todas las variedades del jade. Otras abarcaban ecuaciones diferenciales, o fragmentos de ellas o, en fórmulas clásicas, suprimía partes o insertaba trozos diversos, etc. Tocaba todos los períodos geológicos de la Tierra, los nombres de los minerales, plantas, flores, virus, bacterias, micro partículas, campos electromagnéticos, la teratología (el estudio de las monstruosidades), torturas chinas, pornografía (expresada discontinuamente, por supuesto, como todo lo demás), historia, guerra, batallas, arquitectura, escultura, pintura, la literatura misma (con fragmentos alterados de pasajes pertenecientes a distintos autores). Allí figuraban sus favoritos: Oscar Wilde, Ayn Rand, Shakespeare, el gordo Lezama Lima, Kafka, Bradbury, Hesse. Ni siquiera pudo escapar el pobre Joyce –él, menos que nadie–; (distorsionando la distorsión de los cocheros, se esforzó en ese instante por ser el Joyce de Joyce).

Había fragmentos de partituras de Ricardo Wagner: leit motiv con notas cambiadas hasta dar disonancias irreconocibles. O partía de disonancias hasta hacerlas wagnerianas en un sentido remoto. No era músico, ya se dijo; pero tenía nociones suficientes como para poder efectuar estas modificaciones.

El final de la novela atonal resultaba un poco tramposo. Se parecía a las organizaciones heterodoxas de Stravinsky. Para sorpresa del lector, los últimos párrafos eran tonales. Terminaba con un teorema continuo y completo del matemático Rienmann. El novelista sostenía que era un poema de los más bellos. […]

dsc05282

Alberto Laiseca, Aventuras de un novelista atonal, Bs. As., Sudamericana, 1982, pp. 30-32.


#Música: un grande interpretando a otros grandes (Stanley Jordan)

Subido el 23 ene. 2010

 

Publicado el 9 mar. 2012


Video: Patti Smith canta en los Nobel ‘A Hard Rain’s A-Gonna Fall’

Publicado el 11 dic. 2016

Dans la matinée du 10 décembre 2016, la chanteuse et poétesse légendaire PATTI SMITH s’est vue confier la lourde tâche de repré­sen­ter l’auteur compo­si­teur inter­prète BOB DYLAN lors de remise des Prix du Nobel.

La Entrega del Nobel
Patti Smith dio voz al poeta y con A Hard Rain´s A-Gonna Fall ‘se rompió’
Pablo Espinosa
Periódico La Jornada
Domingo 11 de diciembre de 2016, p. 2

La Fundación Nobel transmitió en vivo la ceremonia de la entrega de los Premios Nobel 2016 desde la Konserthuset de Estocolmo. La presencia simbólica del principal laureado de la noche, Bob Dylan, la vivimos en la voz de quien eligió para representarlo y hacer sonar con ella su poesía: su hermana del alma Patti Smith, quien realizó una interpretación histórica de la obra que eligió Robert Zimmermann para recordarle al mundo cómo podemos estremecernos con la poesía: A Hard Rain´s A-Gonna Fall.

Representación histórica porque ni el propio autor, Dylan, podrá alguna vez conmocionar al auditorio como lo hizo Patti Smith, quien en el momento de entonar los versos más candentes de esa obra, sencillamente se rompió.

Ni el método Stanislawsky, ni el del Actor´s Studio, ni Grotowsky, ni Tadeusz Kantor, ni los más radicales procedimientos actorales pueden compararse con la interpretación artística hiperrealista que hizo Patti Smith. Una forma primitiva de decirlo: se rompió la madre en escena.

Los medios de comunicación y las redes sociales aprovecharon: se le olvidó la letra. ¿A la hermana de Dylan? ¿a su mejor intérprete?

Fue en este momento de la obra cuando se rompió, cuando entonó estos versos:

I saw ten thousand talkers whose tongues were all broken

I saw guns and sharp swords in the hands of young children

y no pudo seguir, sencillamente la voz no llegó a su garganta, se le quedaron atorados los siguientes versos (los del estribillo ¿a quién se le puede olvidar un estribillo?), miró al vacío, estupefacta, conmocionada, su rostro comenzó a configurar el inminente llanto. Pero decidió no llorar. Solamente atinó a decir: disculpen, pido perdón, estoy muy nerviosa. Respiró hondo y siguió, pero al llegar a los siguientes versos:

Heard the song of a poet who died in the gutter

Heard the sound of a clown who cries in the alley

volvió a romperse, pero en esta segunda ocasión retomó pronto el aplomo. Las cámaras tomaron close ups que aumentaron el dramatismo del momento: una bellísima mujer de raza negra, vestida en rojo profundo, lloraba a mares; otra dama en las butacas también lloraba. Y Patti Smith entonces siguió:

I met one man who was wounded in love

I met another man who was wounded with hatred

 

La nota completa acá.

* Ver también en La Jornada Bob Dylan, el gran ausente en la pasarela de Estocolmo

** Acá una versión del tema por el propio Dylan.