#Música: Zeca Baleiro – Live O Amor No Caos

Participe!!! A live beneficente “O Amor No Caos” faz parte de uma campanha para arrecadação de verba para a compra de EPI’s para os hospitais do Maranhão e terá várias participações especiais (cada uma da sua casa, claro). Zeca Baleiro e seus convidados não estão recebendo qualquer cachê para a realização desta live. Todo valor arrecadado será usado integralmente para a aquisição de EPIs para os hospitais do Maranhão.

 

A live show tem apoio da Equatorial Energia Maranhão e do Sistema Mirante de Comunicação, com realização da Universidade Federal do Maranhão, da Universidade Ceuma, do Observatório Cultural do Maranhão e da Associação Médica Brasileira.

 

Faça parte dessa campanha, assista a live, divirta-se e doe! 

 

Já é possível fazer sua doação, qualquer que seja… As informações da conta: Banco do Brasil Agência – 3846-6 Conta Corrente – 8819-6 FUNDACAO UFMA LIVES C.N.P.J: 07.060.718/0001-12

 

Para doação de produtos entre em contato com IESTI – (98) 98807-7788.

 

[repertório] 1. Chovia no Canavial [zb] 2. Balada do Amor em Chamas [zb e celso borges] 3. Eu Chamo de Coragem [zb e marcos magah] [vídeo Carlos Lula _ Secretário de Saúde do Maranhão] 4. Flor da Pele [zb] 5. Disritmia [martinho da vila] 6. Comigo [zb] [vídeo Zélia Duncan – Medusa (zélia duncan e zb)] 7. Proibida pra Mim [charlie brown jr.] 8. Quase Nada [zb e alice ruiz] [vídeo Zé Geraldo – Galho Seco (zé geraldo)] 9. Babylon [zb] 10. Bandeira [zb] [vídeo Rita Benneditto – Se não existisse o sol (chagas)] 11. Era Domingo [zb] 12. Ela Parou no Sinal [zb] [vídeo Dany Lopez – Por Minha Rua (dany lopez e zb)] 13. Flores no Asfalto [zb e gerson da conceição] [vídeo Nosly – Parador (nosly, gerude e luís lobo)] 14. Salão de Beleza [zb] [vídeo Susana Travassos – O Bêbado e A Equilibrista (aldir blanc e joão bosco)] [vídeo Targino Gondim – Esperando na Janela (targino gondim, raimundinho do acordeon e manuca almeida)] 15. Ai que Saudade d’ocê [vital farias] [vídeo Erasmo Dibell – Intriga (erasmo dibell)] 16. Último Post [zb e lúcia santos] [vídeo Cynthia Luz e Froid – Lambada (cynthia luz e froid)] 17. Onça Pintada [zb] 18. Só Hoje [jota quest] [vídeo Fagner – Dezembros (fagner, fausto nilo e zb)] 19. Mulata Bonita [antonio vieira] [vídeo Tony Canto – Desde que o samba é samba (caetano veloso, versão: max de tomassi)] 20. Boi de Haxixe [zb] [vídeo Chico César – Pedrada (chico césar)] [vídeo Banda – Heavy Metal do Senhor (zb)] 21. Telegrama [zb]


Javier Olivares: «Viajar al pasado es descubrir lo traidora que es la memoria» (JotDown)

Javier Olivares: «Viajar al pasado es descubrir lo traidora que es la memoria»

Publicado por Jose Valenzuela
Fotografía Alberto Gamazo

Esta entrevista se publicó originalmente en papel en nuestra revista trimestral Jot Down nº 20 Guerras.

Javier Olivares (Madrid, 1958) se ha ganado a base de esfuerzo y reconocimiento un papel clave en la producción audiovisual española de los últimos tiempos. Creador de series como Isabel y El Ministerio del Tiempo que le han llevado a ganar tres Ondas en los últimos cinco años, este escritor y showrunner ha sabido conectar como nadie con las nuevas audiencias y se ha ganado a pulso junto a todo su equipo ese halago tan nuestro —le guste o no— de que «sus series no parecen hechas aquí».

Nos citamos con él en el barrio del Raval de Barcelona tras su paso por el Festival Serielizados. Conversamos sobre su obra, su paso por el teatro, su papel anónimo en la movida madrileña o sobre el estado de las series españolas e internacionales, aunque inevitablemente caemos una y otra vez en El Ministerio. Y en Pablo, su hermano. Porque, según nos dice, la pérdida se puede asumir pero no se tiene por qué superar, y Javier no quiere superarlo. No nos cabe duda de que no encontraremos a nadie mejor que él para hablar de la importancia de los recuerdos.

¿De dónde te viene el interés por lo audiovisual, por contar historias?

Desde niño. En mi casa, de crío, no había televisión, pero mi tío Fernando se ganaba la vida arreglando teles… Y las arreglaba en un pispás. Pero tenía que esperar a que le llegara otra averiada para devolver a su dueño la tele arreglada, porque si no yo pillaba unos soponcios terribles. Gracias a él, recuerdo, de niño, The Twilight Zone (Dimensión desconocida), las series de ChichoDiego de Acevedo (una serie que se puede ver en YouTube ahora)… Contar historias es algo que también me viene de crío. Mi madre no nos llevó (a los tres hermanos mayores) al colegio hasta los diez años. Me pasaba el día observando la calle, dibujando, hablando con mi madre —que me hablaba de tú a tú, no como si fuera un niño—, la escuchaba tararear canciones, oía la radio… Y me fui creando un imaginario sin agobios y a mi aire. Era feliz, y lo que me costó fue integrarme en la vida social del colegio cuando entré en él. Pero lo que más me marcó, ya a los dieciocho años, fue entrar en el Teatro Estable Castellano (secuela del histórico TEI). Allí recibí clases de William LaytonMiguel Narros, Arnold Taraborrelli… Quería aprender a ser actor y lo que me enseñaron fue dramaturgia, a aprender a escribir para que lo que yo escribiera lo dijera un actor que nunca iba a ser yo. Mis padres me dejaron hacer todo esto, pero estaban alarmados. Me decían: «Haz lo que quieras, hijo… Pero estudia una carrera». Supongo que en realidad me estaban diciendo que estudiara Arquitectura, Derecho o Medicina… pero yo me matriculé en Historia y me especialicé en Historia del Arte. Mi hermana Rosa fundó Lápiz y me llevó con ella. Luego pasé a La Luna de Madrid, de crítico de arte, y luego fui redactor jefe con Jorge Berlanga, que en paz descanse. Allí viví la famosa movida madrileña, pero lo hice de una manera anónima y escribiendo y editando. Antes de escribir guiones o teatro, escribí muchos artículos y críticas de arte, entrevistas…

Una movida a la que no le han faltado críticas.

Yo también tengo una visión crítica de aquellos años. Todo el mundo quería ser artista y eso no es posible de repente, sin un esfuerzo y una formación. Pero también, vitalmente, creo que fueron unos años maravillosos en los que la gente tenía ilusión y en los que la cultura era algo importante… Aún a día de hoy leo críticas destroyers sobre la movida. Que si era frívola… ¡Pues claro que lo era! Pero la frivolidad también puede ser provocación. Muchas de esas críticas hacen análisis profundos de un movimiento que nunca quiso ser profundo ni trascendente. Yo era un chaval de Usera, de la periferia de Madrid, rodeado por una mayoría de chicos del colegio Maravillas. Antes ya había sido crítico de arte y comisario de exposiciones con apenas veintiséis años. Y me abrieron la puerta de par en par. Hay una idea equivocada de que la movida era solo Alaska y los Pegamoides y las fiestas, pero no: Madrid entero estaba en movimiento. Solo tienes que ver las fotos de Miguel Trillo para comprobarlo. España acababa de salir de una dictadura de cuarenta años y Madrid era una ciudad gris. Fuera, durante todo ese tiempo, se habían sucedido unas corrientes culturales a otras, tribus urbanas… Y aquí, de repente, en apenas unos años y compartiendo la calle, veías a rockers, neorrománticos, punks… Eso sí que era un Ministerio del Tiempo. Los que tuvimos la suerte de poder viajar fuera nos dimos cuenta de que allí pasaban cosas y aquí no. Y de que ya era hora de que pasaran. Yo fui con diecisiete años a Londres y en la calle me daban flyers del debut de unos tal Sex Pistols… Y en el Oxford 100 un grupo punk cantaba a Aznavour… Una locura. Cuando volví a Madrid, pensé: «Dios, quiero volver a Londres ya mismo». Para mí eso fue la movida. Gente que quiso que su ciudad fuera tan apasionante como Nueva York, Londres… para no morir de aburrimiento. A partir de ahí, que los más sesudos hagan la filosofía que quieran, porque nosotros no teníamos muchas pretensiones en aquellos momentos. Curiosamente, nos reunimos otra vez hace unos años, cuando la Biblioteca Nacional hizo un homenaje a La Luna de Madrid como última revista de vanguardia… Y me dije: «Pues a lo mejor tienen razón y lo éramos». Y recordé una estrofa de la canción que Serrat le dedica a Salvat-Papasseit: «Tampoc sé el que em proposo, perquè el tenir un propòsit no és fer feina».

El objetivo no era buscar la profundidad en ese discurso, sino entender cómo surgen figuras como las vuestras.

Lo más curioso es que teníamos veintiséis, veintisiete y veintiocho años. Y generábamos opinión. Hasta poníamos en boca de personajes famosos frases falsas que luego los periódicos convertían en citas cultas, cuando no las había dicho nadie. Cada mes nos inventábamos varias. Pero también hablábamos de arte, de publicidad, de cine, de literatura… Éramos gente con ganas de salir de un mundo gris. Si ves películas como Qué hace una chica como tú en un sitio como esteLaberinto de pasiones o Pepi, Luci, Bom, te darás cuenta de que contaban eso: la ilusión por huir de lo gris, del aburrimiento y de la mediocridad a través de la cultura. Si hay alguien que me defina a nivel cotidiano lo que es salir de una dictadura mejor que eso, que venga y me lo explique. Lo pop se mira en este país por encima del hombro. Cuando surge el Equipo Crónica, los críticos les zarandearon. Había que ser profundos y herméticos como los de El Paso (que me encantan… crecí en Cuenca y con su museo de arte abstracto). Es como cuando Donald Judd se quejó de que el pato Donald estuviera en una pintura de un museo. Lo que parece que viene de la cultura pop siempre está mal visto, y en este país excesivamente. Creo que por eso El Ministerio del Tiempo aporta algo muy importante: la revalorización de la cultura pop española. Los festivales de Eurovisión, SaloméManeras de vivir, el gol de Iniesta… son importantes en la vida de las personas. Y los ponemos a la altura de LorcaLope de VegaCervantesel Empecinado o Isabel la Católica.

No sé si en otras partes del mundo ocurre lo mismo, pero cuando aquí hablas de cultura popular, lo que se te dice es que cultura y popular no pueden ir juntos.

En eso los británicos son un ejemplo. Doctor Who se estrenó en 1963. Ellos acuñaron el concepto de youth culture, de cultura de masas, y tienen fenómenos como los Beatles o toda la música pop… De hecho, esa palabra la inventaron ellos. En 1956 hubo una exposición que se llamaba This is Tomorrow, en la que exponían Peter BlakeRichard Hamilton… En un cuadro de este, que se llamaba Just What Is It That Makes Today’s Homes So Different, So Appealing?, aparecía ya la palabra «pop», junto a un culturista, una pin up, una pantalla de televisión… Luego se llevaron la fama Warhol y Lichtenstein, pero el inicio de todo fue en Londres. Es una ciudad símbolo de una cultura superficial, que no es lo mismo que banal, que hablaba de ídolos jóvenes que parecía que jamás envejecerían. Ahora sabemos que lo han hecho. Por eso quienes murieron jóvenes, quienes nunca envejecieron, como James DeanJohn Lennon o Marilyn Monroe son iconos imbatibles. Nosotros somos la generación que sabe que sí, que todo el mundo envejece. Tom Stoppard hablaba de ello maravillosamente en su Rock&Roll. Una de sus personajes dice algo así como «¡Éramos tan guapos!». Y en vez de reírte, un escalofrío te recorre el cuerpo. Porque piensas que hay gente que jamás debería envejecer. Pero ahí están los discos, el cine y las series de televisión como museos que se te cuelan en casa para que puedas recordar a esos héroes. La cultura pop es un museo de emociones que no te pide credenciales para disfrutar de él. Y que sabe que, cuando te emocionas, estás pensando. Y se emociona todo el mundo. Desde un filósofo a un conductor de autobuses… Y a veces dudas de quién es de los dos más profundo en sus pensamientos. Porque por muchas carreras que tengas, si no entiendes las señales de la calle, las de tu tiempo, eres un verdadero ignorante.

Hablabas antes de la crítica. Tú has formado parte de ella, y por lo tanto entiendes y respetas esa crítica que recibes. Es hablar con conocimiento de causa. Es un gran problema en el país en el que estamos. Aquí todos somos críticos. Y politólogos.

La crítica es esencial para la definición de la cultura occidental. De hecho, para entender el arte de una época tienes que estudiar a los artistas y a quienes escribieron de ellos. Cuando haces algo público tienes que asumir que estás expuesto a la crítica. Yo a veces he cometido errores al respecto, lo reconozco. El problema es que ahora, con las redes sociales e internet, todo el mundo opina y todos se creen críticos especializados. Vivimos en una era en la que falta documentación y sobra opinión. Y los buenos críticos son los que primero se documentan, luego saben y después opinan.

La popularización de la crítica.

Exacto. Y no me parece mal. Porque cuando todo el mundo quería ser artista, algunos lo consiguieron ser. Y muy buenos. Ahora todos quieren ser críticos. Y de ahí ha salido gente muy capaz en lo que respecta al mundo de la televisión. Críticos sin los cuales no habría crecido el fenómeno de las series como lo ha hecho. Y no han surgido de los periódicos tradicionales. Han surgido de internet. Un crítico tiene que ser alguien culto. Y lo más independiente posible (la independencia total es imposible y menos ahora, que cobran una miseria). Pero el verdadero problema no está en la popularización, sino en una equivocada expertización. Está en que, en las páginas dedicadas a la tele en grandes periódicos, se han usado sus columnas para hablar de cualquier cosa menos de televisión. Recuerdo en El País a Eduardo Haro Tecglen, que escribía como Dios, pero no hablaba casi nunca de televisión, hablaba de política o de sociedad. Después de él, muchos han seguido su línea. Como en la tele sale todo, se escribe de todo en la columna televisiva y no de la propia televisión como escaparate de entretenimiento, de cultura visual (la buena ficción lo ha demostrado). A nivel político también hay mucho de que hablar y no se habla: por qué TVE ha dejado de tener publicidad y está como está, por qué seguimos teniendo series de setenta minutos, por qué en nuestra ficción no se habla de temas políticos ni de corrupción, cuando ves que se hace (y de manera brillante) no ya en los Estados Unidos, sino en toda Europa. Por qué, siendo europeos, apenas podemos ver series europeas… Con la televisión, y con la ficción, pasa como con todo lo pop: para algunos es cultura en minúscula. Eso sí, luego es muy cool decir que The Wire es la hostia… Que lo es. Pero me apuesto una mano a que de todos los que la halagan, completa no la han visto ni la mitad. Alemania está hablando de los nazis y de cuando estaba dividida por un muro, los italianos están hablando de la corrupción de Berlusconi y de la mafia, los noruegos te hacen hasta una política de ficción como Okkupert en la que la Unión Europea permite la invasión rusa de Noruega por temas industriales. Y tú dices: hombre, alguien podría escribir de eso en la columna de televisión. Sería lo suyo.

Arrastra el lastre de la caja tonta.

La tonta no es la caja, solo los ojos tontos que la ven. Cuidado, hablar —a la inversa— de caja lista no implica mirar por encima del hombro a nadie, a lo que solo se hace por divertir (como si eso fuera poco). Me parece tan trascendente Allo Allo! como Los Soprano. Tan trascendente Curro Jiménez como Anillos de oro. Lo que sí echo de menos es que la televisión sea espejo de nuestras vidas… Nosotros tuvimos en un momento dado una televisión que sí hablaba de lo que pasaba. Surge la ley del divorcio y se hace Anillos de oro, Se hacían series como Turno de oficioLa huella del crimen… Incluso antes estaban los Estudio 1, Chicho Ibáñez Serrador, que adaptaban a grandes clásicos. Algo ha pasado después que sí reconozco que no atiende a la definición de televisión inteligente. Ha habido un crack, se ha generado industria, pero se ha perdido creatividad. Lo que importa es la audiencia al precio que sea y todo se convierte en un reality: la información deportiva, la política… Todos chillan y nadie escucha. Y, ahí sí, la caja vuelve a ser tonta. Y de remate.

Falta autocrítica.

España tiene un mecanismo genial. Es como cuando, en el fútbol, un equipo gana con tres penaltis que no son, dos fueras de juego claros y una expulsión injusta de un rival y luego la prensa no habla de esas injusticias. No citan lo que pasa y todo sigue para delante. ¿Por qué ser infeliz pudiendo ser feliz? En nuestra ficción pasa un poco lo mismo. Dicen que estamos en la edad de oro de nuestras series. Y no es verdad. Seguimos haciendo capítulos de setenta minutos, la televisión pública no tiene presupuesto, apenas existe la figura del showrunner, apenas se habla en nuestra ficción de lo que pasa en este país, nuestros presupuestos no pueden competir con la ficción que se hace fuera (y me refiero a la europea)… Pero como la industria funciona, se vende publicidad y a base de promoción se tiene un dieciséis de share, estamos fenomenal. Es el «Soy español, ¿a qué quieres que te gane?». Si ese esfuerzo de piropearnos a nosotros mismos lo empleáramos en orgullo y trabajo, este país sería la hostia.

Al final, ese mal al que apuntas es un mal endémico a todos los niveles. Mira nuestros programas líderes de audiencia: te encuentras a Isabel Pantoja recién salida de la cárcel con Pablo Motos, luego está el Sálvame

Allá cada cual con su conciencia. Pero eso que dices de las audiencias no es del todo cierto. Amar en tiempos revueltos, cuando estaba en TVE, ganaba a todos en su franja, y nadie decía ni pío. Es como la insistencia en decir que El Ministerio del Tiempo es un fracaso de audiencia. ¿Alguien me puede explicar cómo una serie que no ve nadie es la primera en ganar dos Ondas a la mejor serie nacional consecutivos y tiene cuarenta premios en apenas dos años? Hombre, alguien la verá. Y Netflix no la habrá coproducido por nada, después de haber emitido las dos primeras temporadas. Son tópicos. Las cosas están cambiando, aunque siempre habrá realities y programas o series con los que no comulguemos moralmente… Cambias de canal y punto. El problema es cuando no hay oferta. O no se respeta el horario juvenil y se dice, pues ve a la TDT y le pones Clan a tu hijo. No. Las televisiones generalistas tienen unas obligaciones y son concesiones estatales. Tenemos que exigir a quienes generan nuevas estructuras que haya otras cosas. Es decir, yo no critico que el audímetro sea en función así o asá. Critico que no haya otra forma de medir en un momento tecnológico como el actual, me parece inconcebible. O que no se reconozcan otros logros. O que todo tenga que competir desde un punto de vista meramente comercial. O que cuando venga bien prime el share sobre el número de espectadores, que es lo verdaderamente importante.

Sobre las audiencias. En algún momento has comentado que con El Ministerio habéis logrado que se descubra que la audiencia no es solo que la gente se siente en el salón de casa.

Es el gran triunfo de El Ministerio. Aun así, que conste que respeto los datos de audiencia porque, por lo general, me han dado mucho. Y sería poco elegante quejarme de ellos cuando no te favorecen. He estado en Los Serrano, Los hombres de PacoEl club de la ComediaIsabel… La primera temporada de Isabel, la que hicimos nosotros, ganaba a Aquí no hay quien viva y a Tu cara me suena. Eso es mucho decir. Además, hay unas reglas y hay que asumirlas. A veces se gana y a veces se pierde. Y si pierdes, pues felicitas al ganador, que al fin y al cabo no es un enemigo sino un compañero, y santas pascuas. Lo que sí creo es que, cualquiera que vea los datos verá que el consumo de las cadenas generalistas va bajando. Una serie a día de hoy se mantiene con dos millones y poco. Antes, si bajabas de tres, estabas muerto. Hay que empezar a acostumbrarse a estas cosas, y eso es porque hay gente que no quiere ver siempre lo mismo. Y que ve los productos televisivos que quiere donde y cuando quiere. No como quiere un programador. El ciudadano de hoy se hace su propia parrilla. Que alguien lo analice.

Hace falta crítica a la hora de buscar una audiencia que sea más significativa, que sí que exprese realmente lo que hay.

El Ministerio, la segunda temporada, fue Trending Topic mundial en once de los trece capítulos. Evidentemente, Twitter no es un medidor de audiencia… pero sí de impacto social. Pero hay datos que, si se extrapolan, no se comprenden. Yo creo que eso seguirá mejorando… por el bien de una industria que debe mirar al futuro. Pero como es su problema, he decidido que no sea el mío. Todo lo que tenía que decir, con el máximo respeto, lo he dicho. Yo simplemente digo que una serie que es un fenómeno social lo es porque la ve gente. Si una serie es noticia todo el año, emita o no. Si se utiliza como guiño en editoriales políticos de periódicos, en la radio. Si entras en Google Maps buscando El Ministerio del Tiempo y te encuentras… Si estás en los institutos, en los colegios… Si se han hecho ya cinco libros sobre la serie… Si eres líder en redes sociales… Si tienes subtítulos piratas en veinticinco idiomas… Si vas al extranjero o te encuentras con grandes profesionales de otras series de fuera y conocen tu serie… Pues supongo que alguien la verá.

El otro día comentabas que te llamaban para preguntarte cómo llevas el fracaso de El Ministerio, y al rato te llamaban otros para preguntarte cómo llevabas el éxito.

Muchos decían que era lógico que TVE no nos renovara porque no ganábamos en las audiencias del día siguiente. Perfecto. Pero, primero, creo que no todo es audiencia. Y más en una televisión pública. El prestigio también cuenta. Y segundo: los que dicen eso no saben que teníamos tres ofertas mejores que las de TVE para, si no nos renovaba, hacer la temporada en otro sitio. Si no tienes impacto de mercado, no te quiere nadie. No es nuestro caso. Menos mal que las críticas han sido muy buenas y nuestros seguidores son como los espartanos de las Termópilas. Pero sí, para muchos El Ministerio del Tiempo es un fracaso. Bendito fracaso. En realidad, como bien dices, somos la primera serie de recepción bipolar. Lo que llama la atención es que, cuando te conviertes en la primera serie que gana dos Ondas seguidos, en vez de felicitarte notas que hay resquemor, que diría Fiti. A ver, Game of Thrones ha ganado durante equis años seguidos todos los premios, porque a lo mejor es lo mejor de ese año. Y se repite y si sigue siendo el mejor de ese año, que se le premie. El Ministerio del Tiempo necesita esos premios porque, si no los tuviera, se hubiera vuelto invisible por el peso de tanta gente (y parte de la industria también) que ha insistido en nuestros datos de audiencia tradicional ignorando el resto de datos. Y si mi equipo no hubiera trabajado al 200 %, y no hubiéramos llevado una política de medios de comunicación tan fuerte, estaríamos muertos, seguro.

* Sigue la tan interesante como larga entrevista completa en Jot Down.


Chico Buarque | Caravanas Ao Vivo (Show Completo)

‘Caravanas Ao Vivo’ traz o registro da última turnê de Chico Buarque. O show ‘Caravanas ao vivo’ traz o registro da última turnê de Chico Buarque, que percorreu 10 cidades brasileiras, além de Lisboa e Porto, e foi vista por quase 200 mil pessoas ao longo de 75 apresentações. O show tinha como base o disco homônimo, apontado pela imprensa como um clássico instantâneo da obra buarqueana e ganhador de dois Grammy Latino.
A turnê teve apresentações esgotadas em todas as cidades. O sucesso se explica não só pela expectativa naturalmente criada em torno dos shows de Chico, afastado dos palcos desde 2012, mas pelas críticas unânimes, que enalteceram ‘Caravanas’ como um dos grandes espetáculos da carreira do artista.
No repertório de 30 canções estão presentes ainda clássicos como ‘Partido alto’, ‘Iolanda’, ‘Todo sentimento’, ‘As vitrines’, ‘Retrato em branco e preto’, ‘Sabiá’ e ‘A volta do malandro’.
Registrado no Tom Brasil, em São Paulo, nos dias 13 e 14 de abril de 2018, o show ‘Caravanas ao vivo’ foi gravado pelo engenheiro de som Gabriel Pinheiro e a direção do projeto é de Joana Mazzucchelli. Luiz Claudio Ramos assina os arranjos, regência e a direção musical.
00:20 – MINHA EMBAIXADA CHEGOU 02:15 – MAMBEMBE 04:32 – PARTIDO ALTO 07:38 – IOLANDA (YOLANDA) 11:40 – CASUALMENTE 14:55 – A MOÇA DO SONHO 18:20 – RETRATO EM BRANCO E PRETO 22:37 – DESAFOROS 25:24 – INJURIADO 27:58 – DUETO 31:34 – A VOLTA DO MALANDRO 35:52 – HOMENAGEM AO MALANDRO 38:10 – PALAVRA DE MULHER 40:25 – AS VITRINES 43:19 – JOGO DE BOLA 46:26 – MASSARANDUPIÓ 49:08 – OUTROS SONHOS 52:26 – BLUES PRA BIA 55:42 – A HISTÓRIA DE LILLY BRAUN 59:03 – A BELA E A FERA 1:01:26 – TODO O SENTIMENTO 1:04:31 – TUA CANTIGA 1:08:48 – SABIÁ 1:11:52 – GRANDE HOTEL 1:15:27 – GOTA D’ÁGUA 1:18:22 – AS CARAVANAS 1:21:14 – ESTAÇÃO DERRADEIRA 1:23:38 – MINHA EMBAIXADA CHEGOU 1:26:20 – GENI E O ZEPELIM 1:32:16 – FUTUROS AMANTES 1:35:50 – PARATODOS
Ouça nas plataformas digitais: https://orcd.co/caravanasaovivo
Compre e receba em casa:

Adiós a Sérgio Sant’Anna | La escritura o la vida

 

El último relato del escritor carioca Sérgio Sant’Anna, “La dama de blanco”, da cuenta de un hombre “afortunado” por tener balcón. Asomado por este, en vez de observar el cielo –“ahora, con la reducción del monóxido de carbono en la atmósfera, con muchos menos automóviles circulando en Río, varias estrellas se han vuelto visibles”–, mira en cambio a una mujer pasearse sola, todas las noches, por el estacionamiento “a cielo abierto” del edificio, a las tres de la madrugada. Dice: “Entendí por qué ella siempre va a esa hora. Es porque no hay nadie a quien importunar, que reclame que ella no esté usando máscara, como se volvió obligatorio fuera de casa”. Este relato fue publicado en la revista Época el pasado 10 de mayo, el mismo día en que fuera noticia el fallecimiento de Sant’Anna por Coronavirus, a los 78 años –algunos días antes se supo que había sido internado con respirador artificial.

“La dama de blanco”, que exalta un deseo (“Imagino ver sus facciones, reparar en cómo es bonita. Una belleza singular, que no consigo describir”), cruza la nota lírica o melancólica en la prosa con referencias a Erik Satie y a sus Gnossiennes (en especial, el número 1), y puede servir también de indicador de algunas de las originales mixturas que componen la obra de Sant’Anna a lo largo de más de medio siglo de dedicación literaria. Nacido en Río de Janeiro en 1941, en un momento crítico de su vida tuvo que elegir y definir un camino, y abandonó las apuestas en las carreras de caballos y el póker para dedicarse a la literatura, lo que terminaría redundando en una veintena de títulos, entre cuentos, novelas, obras dramáticas y poesía, aunque se lo identifica con el primer género principalmente. Rechazando etiquetas y teorías académicas en torno a sus libros, prefirió ser llamado, contra cualquier “metalenguaje”, nada más que “un ficcionista”.

“¿Cuántas palabras así perdidas en el aire, en la vida de tantos, mi Dios? Billones, quintillones, cifras incalculables de palabras, en esa rueda continua de gente sufrida, inexpresiva, meros figurantes, rostros en la multitud”, se lee en “Informe de un tartamudo”. Aun con una estructura realista, afincada incluso en nuestro presente, la peculiaridad de la escritura de Sant’Anna pasa por los procedimientos: “cómo” narra, y se configura así un discurso, una subjetividad en torno a sus diversos protagonistas: hombres, mujeres, jóvenes, de distintas clases sociales y con ocupaciones y ocurrencias de diversa índole, donde anida el impulso de la transgresión en muchos casos.

El sexo y la violencia, el diálogo con las artes, el fútbol, y los recuerdos y experiencias de la infancia y juventud son algunas de las temáticas recurrentes en sus libros, cuya publicación comenzó en 1969, con su primer título, O sobrevivente –pocos años antes había publicado algunos relatos en revistas–, y llegaría hasta 2017 con Anjo noturno. Bien establecido como experto cuentista en la década de 1970, un hito entre sus obras sería Um romance de geração (1981), texto híbrido entre la novela y el teatro, de modo similar a O Concerto de João Gilberto no Rio de Janeiro (1982), donde se combinan el cuento corto y la reflexión de tipo ensayística sobre el arte, el silencio y el “detenimiento” (especialmente con Rimbaud, John Cage y Duchamp), y A tragédia brasileira, de 1987. ¿Y qué decir de Junk-Box (1984), un libro de poesía cuyo subtítulo anuncia “Uma tragicomédia nos tristes trópicos”?

 

La nota completa en el suplemento “Radar” de Página/12.


#Música: The Sound Defects, “The Iron Horse” (Full album)

No copyright infringement is intended.

Tracks:

[00:00:00] 01. Theme From The Iron Horse [00:04:32] 02. Angels [00:09:35] 03. Johnny Law [00:12:01] 04. Poppin’ Wheelies [00:14:01] 05. War [00:18:27] 06. Oh My [00:19:51] 07. You’re Mine [00:21:25] 08. Take Out [00:26:10] 09. Dreaming About Dreams [00:27:25] 10. Da Da Da [00:29:16] 11. The Fuzz [00:33:12] 12. Jean Jacket John [00:34:24] 13. Ain’t Right [00:37:52] 14. Plan B [00:39:44] 15. Peace


Sérgio Sant’Anna: su último cuento (revista Época)

Em texto publicado por ÉPOCA, autor descreve em ‘A dama de branco’ a contemplação de uma mulher em tempos de isolamento ao som de ‘Gnossiennes’

 

Sérgio Sant'anna, de 78 anos, morreu com sintomas da Covid-19 Foto: Bárbara Lopes / Agência O GloboSérgio Sant’anna, de 78 anos, morreu com sintomas da Covid-19 Foto: Bárbara Lopes / Agência O Globo

Temos a sorte dos apartamentos em nosso edifício serem providos de sacadas. Embora pequenas, as sacadas são uma abertura para o universo. Agora, com a diminuição do monóxido de carbono na atmosfera, com muito menos carros circulando no Rio, várias estrelas se tornaram visíveis. Estou pensando em comprar um telescópio pela internet. Enquanto isso, contemplo o céu a olho nu mesmo. Me embriaga não passar de um ser ínfimo no cosmos.

Mas o que me leva a vir para a sacada de madrugada, mais do que as estrelas, é contemplar a dama de branco, que circula pelo estacionamento a céu aberto do edifício, sempre às três da manhã. Todos estão dormindo e fico contente com isso, pois, com ninguém mais a contemplá-la, é como se a dama de branco me pertencesse exclusivamente.

Entendi por que ela sempre vem a essa hora. É porque não há ninguém a importuná-la, reclamar que ela não está usando máscara, como se tornou obrigatório fora de casa. Imagino ver as suas feições, reparar como é bonita. Uma beleza singular, que não consigo descrever. É compreensível que ela queira caminhar a céu aberto, e ao mesmo tempo protegida pelos porteiros, que permanecem em seus abrigos nos portões do condomínio. As ruas de noite são sempre perigosas e confrangeria meu coração se algum mal acontecesse com a dama de branco.

Com minha imaginação solta, penso na dama de branco como uma sílfide, que parece levitar acima do solo, com o seu vestido comprido, esvoaçante. Penso nela como uma mulher pura, inclusive porque nestes tempos de isolamento até os namorados não dormem mais juntos, nem se encontram. Não consigo imaginá-la na cama com homens, esses seres brutos. Com outra mulher, talvez, mas agora deve dormir sozinha, quero crer.

Para mim ela está em outra dimensão. Não tenho propriamente uma religião, mas como guardo dois bons livros de astronomia, que volta e meia releio, penso na grandeza para mim incalculável do universo. Trilhões de astros, bilhões de anos-luz. Mas penso que, se houver um Deus, Ele não é bom, como dizem, mas indiferente à sorte humana, isso se houver um pensamento de Deus.

No entanto, como imaginá-Lo? Não deixo de usar para Ele as maiúsculas de praxe. Cheguei a refletir, sem nenhuma certeza, só dúvidas, se por acaso Ele ainda não estará sendo criado, muito aos poucos, pela mente humana?

Mas o nada também não me angustia. Penso nele como uma espécie de barato como o produzido pelo ópio, que experimentei duas vezes na Meca que é Nova York, onde, com as informações certas, pode se experimentar um pouco de tudo. Mas para conseguir o ópio tinha de digitar uma senha no celular, ora vejam só. Nem sei o que aconteceria comigo se continuasse naquela cidade. Experimentava a droga com uma mulher que eu não amava nem desejava, como ela também não a mim, mas, depois que eu a pagava, gostava de se deitar comigo, drogada, ambos silenciosos.

Não consigo deixar de pensar na dama de branco deitada comigo, quem sabe nua, com seu corpo esguio, mas isso me parece um sacrilégio. A dama vem à minha mente como uma pessoa solitária como eu, não imaginando que a possam observar em sua caminhada, nesta hora tão deserta. Nem transaríamos, pois já estou com setenta e nove anos.

Crio para a dama de branco uma história. Ela me conta sobre sua infância. De como gostava de passear em sua rua de Botafogo de mãos dadas com uma amiga muito especial. De como ela amava essa amiga que morreu muito jovem, de uma doença misteriosa. Mas antes teve tempo de falar que a esperaria. Não foi egoísta a ponto de pedir que a dama de branco também a esperasse ou partisse logo para se juntar a ela. Então a dama de branco teria experimentado várias relações, sempre com um sentido de incompletude, até que chegou este tempo da peste e ela está em isolamento como eu. Às vezes, penso que a dama de branco é a própria morte. Sei que isso é um modo de prendê-la e logo me penitencio e sei que em outro momento pensarei outra coisa. A morte não passa de uma obsessão minha.

Pelo menos é isso que imagino neste momento. Noutra hora posso pensar que ela fora casada com um pianista, um jovem amável e sensível. Depois apago, por ciúmes, esse pianista. Então é ela a pianista e eu a escuto embevecido. Não, sou eu o pianista e toco para ela. Tento compor no pensamento uma melodia, mas logo me vem à cabeça as Gnossiennes, de Satie, que eu escutava compulsivamente na sala, antes de vir para a varanda para acompanhar a dama de branco indo e voltando na área do estacionamento, com a leveza de uma bailarina. Será ela uma bailarina? Satie anotou que as Gnossiennes deviam ser tocadas com convicção e uma tristeza rigorosa. Eu tenho essa tristeza rigorosa, que me faz feliz. Os títulos de Satie são tão interessantes quanto suas obras: Três peças em forma de peraPrelúdios flácidosDesespero agradável.

Satie compondo em seu confinamento, só saindo, sempre de terno negro, para encontrar seus amigos dadaístas. Como eu gostaria de estar entre eles. Não, quero viver este momento mesmo. Quero ser eu próprio. Mas quem sabe a dama de branco tocando as Gnossiennes para mim a seus pés? Satie e eu amamos essa tristeza lírica. E a dama de branco, será? Não, penso mesmo que ela é etérea, a caminhar quase sem tocar o solo. Será que não pressente o meu olhar? Poderá ela me amar como eu a amo?

Satie fundou uma religião denominada “Igreja Metropolitana da Arte de Jesus Condutor” e excomungava quem não aderisse a ela. Eu adiro a ela e quem sabe poderia me casar com a dama de branco segundo os seus rituais, ao som da Gnossienne 1. Eu teria prazer em cozinhar para ela, ser seu escravo. Não, não, porque aí haveria os perigos inerentes ao hábito. Prefiro vê-la como que levitando lá embaixo.

Ah, mas como eu gostaria de deitar com a dama de branco numa cama, consumindo ópio. Como não tenho ópio, vai este baseado mesmo. Seria como se nos beijássemos, misturando nossas salivas em sua seda.

 

Sérgio Sant’Anna foi autor de romances, como “Confissões de Ralfo” e “Um crime delicado”, e livros de contos, como “O homem-mulher”

 


“Noites” (un cuento de Sérgio Sant’Anna)

 

Noites

A noite é um eclipse, um oásis. A noite pode ser um bálsamo ou um tormento. A noite pode ser cheia de medo ou até terror. A noite do hominídeo sozinho na caverna enquanto lá fora o vento uiva e há trovões e relâmpagos. A noite da moça nua dormindo sozinha no quarto escuro, recebendo no corpo reflexos multicores que vêm dos luminosos do dancing em frente. A noite desesperada e arfante dos dançarinos drogados ouvindo a música eletrônica que ecoa pelo bairro. A noite de outra mocinha dormindo abraçada com o homem que a conquistou com seu arrojo e paixão. A noite dessa mesma mocinha dormindo entregue, sem saber que um dia esse macho maldito a matará com facadas quando ela quiser deixá-lo. A noite mais sábia das lésbicas. A noite dos que gostam de dormir sozinhos numa escuridão igual a um breu. A noite do insone na escuridão lúgubre do país. Os ruídos não identificáveis na noite lá fora. Noites de sonhos recorrentes, às vezes cheios de medo, do qual se quer livrar, mas o senhor dos sonhos não se deixa conduzir. E os sonhos que a gente sabe que são importantes, mas dos quais não se consegue lembrar. Ou de repente lembra. De todo modo deve-se dormir à noite com um bloquinho de notas ao seu lado, na cama, para anotar os sonhos, contos e poemas. As noites de Edgar Allan Poe escrevendo seus contos de amores necrófagos. Noites dostoievskianas. São os sonhos um indício da existência de Deus? Também a noite é uma criação de Deus? Os espíritos vagando na noite. A noite do morto enterrado há pouco no caixão: “Onde foram parar todos?”. A noite do homem que se imagina no paraíso. O paraíso é uma praça arborizada no meio da qual passa um riacho murmurante entre pedras. Ali há também um belo casarão em cuja varanda repousa Deus, numa cadeira de vime. Deus, com um leve sorriso meio irônico, oferecendo-se à contemplação dos eleitos. E o diabo, pode aparecer à noite? Sim, como não, e a gente acorda trêmulo, aliviado por voltar à realidade e, por via das dúvidas, reza uma ave-maria, pedindo proteção. Mas será que existe mesmo uma vida eterna? Existe mesmo Deus? Mas existir Deus não significa que a gente voltará a viver. Mas quem sabe? A noite do homem que tenta se concentrar para se comunicar com a mãe morta há muitos anos, nem que seja num sonho. A noite em que pode aparecer também a mulher amada que o homem conheceu num sonho e ficou perdidamente apaixonado e se mantém à espera de que ela venha visitá-lo de novo. A noite do senhor que dorme só em seu quarto miserável e sem janelas, mas ele sente, dentro de si mesmo, o universo infinito e pensa em como terá se criado essa vastidão incalculável. E sabe que existe nessa vastidão espaços escuros imensos. Existem também buracos negros que podem engolir galáxias inteiras e daí pode se inferir que existe Deus? A noite no exoplaneta K2-18b, orbitando uma estrela anã vermelha, a 111 anos-luz da Terra e no qual podem existir, embora improvavelmente, formas mínimas de vida, os tardígrados. A noite em planetas a bilhões de anos-luz da terra. E a noite dos suicidas? Escolher, puxa vida, não existir durante toda a eternidade? Mas se a morte for natural pode significar que não viver durante todo a eternidade é um pensamento extasiante. A última e definitiva noite. As noites dos noctâmbulos. A noite na jaula da fera. As noites com nossos monstros. As noites com nossos remorsos. As noites com nossas loucuras. As noites com os nossos demônios. As noites com nossas preces. As noites de tédio. As noigandres. As noites com nossos amores perdidos. As noites cheirando lança- -perfume. As noites dos fumadores de ópio. As noites de Baudelaire. As noites de breu total. As noites de delírios de febre. Nossa noite do suicídio. A noite da ressurreição. A noite nos bastidores vazios dos teatros com seus fantasmas. As noites com seus cenários. A noite eufórica. A noite da morte. A noite com medo. As noites de desesperança absoluta. A noite do crime de Agatha. A noite de sono com um livro aberto no peito. A noite de chuva lá fora, ah, que bom! A noite dos enfermos querendo desencarnar. A noite de escombros psíquicos. A noite do inconsciente sempre vivo. A noite dos assassinos. A longa noite de tortura. A noite surrealista. As noites dos sonhos esquecidos para sempre. A noite negra com a mulher negra. A noite de lágrimas não confortadas. A noite da morte do pai. A noite da escrita febril. A noite da escrita abortada. A noite desesperada. A noite abençoada. As mil e uma noites.

 

Fuente original.


#Música: Madrugada, “Industrial Silence” (Full Album)

Madrugada – Industrial Silence [Full Album – Deluxe Edition]

athan andro

I don’t own anything in the video, including the audio and pictures.The credits go to the respective owners


#Poesía: Edson Cruz

 

Bibliotecas

La biblioteca del padre de Borges

fue el hecho capital de su vida.

Él nunca salió de ella, dijo.

 

En mi casa nunca tuve

libros.

El hecho capital de mi vida

es no haber tenido padre.

 

Mi madre fue mi biblioteca.

Me enseñó todo.

Nunca salí de ella.

Era analfabeta y debería

haberse llamado Alejandría.

 

 

Hasard

no hay casualidad

sólo el caos y su abrazo

de generar innúmeros dados.

ningún tiro de suerte

es esperado.

sin oportunidad.

hay apenas un hado

y su bailar desastrado

al deslizar los dados

sobre nuestro enfado.

 

* Más poemas e información de Edson Cruz en el blog de Esteban Moore.


#Música: Einstürzende Neubauten, dos videos de su nuevo disco

* Dos video-clips de la Neubauten, de su nuevo disco Alles in Allem, próximo a aparecer.

 

Music video from the 2020 album “Alles in Allem”.

 

Music video from the 2020 album “Alles in Allem”.