Apareció un Picasso
Publicado: agosto 17, 2012 Archivado en: Actualidad, Artículos varios, Arte y capitalismo, Pablo Picasso, Pintura | Tags: Pablo Picasso, Pintura Deja un comentario »Lindo, ¿no?
Habrá qué ver ahora a cuánto ($) lo ponen a la venta… ahora que el arte está cada vez más integrado al mercado y a las “burbujas” especulativas, con precios asombrosamente astronómicos (vean acá, acá y acá, por ejemplo).
Así relata la Folha de S.Paulo hoy el descubrimiento:
Uma tela de Picasso foi redescoberta no Evansville Museum, em Indiana, nos Estados Unidos, meio século após ser confundida com uma obra de Gemmaux, um artista que nem mesmo existe.
Segundo o jornal britânico “The Guardian”, uma pesquisa revelou que a confusão aconteceu por conta de um erro de catalogação.
Picasso, inclusive, registrou sua assinatura no canto superior direito da tela, intitulada “Mulher Sentada com Chapéu Vermelho”.
Segundo o jornal, a obra foi dada de presente ao museu em 1963 pelo designer industrial Raymond Loewy.
A palavra “gemmaux” refere-se, na verdade, não ao nome de um artista, mas ao plural de “gemmail”, uma mistura líquida usada para unir pedaços de vidro, que, quando iluminados por trás, mostra suas verdadeiras cores.
Picasso pode ter sido apresentado à técnica por seu amigo Jean Cocteau, no início da década de 1950. Acredita-se que ele produziu cerca de 50 gemmaux durante dois anos enquanto estudava na França.
Por desconhecer o tal “Gemmaux”, o museu acabou escondendo a peça em seu depósito. E ela só saiu de lá quando a casa de leilão Guernsey´s entrou em contato com o museu em busca de algum trabalho gemmaux de Picasso.
“Brilha como uma joia”, disse ao “Guardian” John Streetman, diretor executivo do Evansville Museum.
Nesta semana, os proprietários do museu anunciaram que pretendem leiloar a obra em Nova York. O preço estimado de venda ainda não foi revelado.
Muestra de arte en la Biblioteca Güiraldes
Publicado: junio 19, 2012 Archivado en: Florencia Cossarini, Francesca Uttaro, Graciela Fernández Porcille, Invitaciones, Pintura | Tags: Florencia Cossarini, Francesca Uttaro, Graciela Fernández Porcille Deja un comentario »Más info:
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http://florenciacossarini.blogspot.com.ar/
http://gracielafporcille.artelista.com/
La vanguardia es así
Publicado: mayo 17, 2012 Archivado en: Actualidad, Artes, Editorial Claridad, Exposiciones, Grupo de Boedo, Libros, Literatura, Museo Nacional de Bellas Artes, Pintura, Política | Tags: Editorial Claridad, Grupo de Boedo, Museo Nacional de Bellas Artes 1 comentario »Gran muestra en el Nacional de Bellas Artes
Clima de época
Las oleadas migratorias de Europa a Sudamérica desde fines del siglo XIX, la Primera Guerra Mundial, el triunfo de la Revolución Rusa, la Reforma Universitaria y la Semana Trágica (y todo lo que sigue) es el dinámico trasfondo en el que surge la Editorial Claridad, un importante emprendimiento político-social y cultural, y que hoy es exhibido en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Polémicas (artísticas, teóricas e ideológicas) y zonas de encuentros
Junto a la aparición de la revista Martín Fierro, Claridad será una de las dos corrientes “de vanguardia” en las primeras (y convulsivas) décadas del siglo XX. Fundada por el socialista andaluz Antonio Zamora en 1922, la primera publicación de Claridad fue la colección Los Pensadores: publicación semanal que, a tan sólo veinte centavos, distribuía ampliamente –incluso a otros países– diversos clásicos del pensamiento científico, político, filosófico y social (entre otros, El derecho a la pereza, de Paul Lafargue; El imperialismo, última etapa del capitalismo, de Lenin; El ABC del comunismo, de Bujarin; El tratado de la educación práctica, de Kant; La moral religiosa, de Voltaire). A lo que luego se sumó la Revista Claridad, publicación por excelencia –junto a otra revista, de vida más corta, Extrema Izquierda– del llamado Grupo de Boedo: Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta, Álvaro Yunque, Pedro Calou, entre otros. Junto a ellos estaban los Artistas del Pueblo (Arato, Facio Hébequer, Abraham Vigo, entre otros), quienes ilustraban las revistas y libros de los boedistas. Como editorial, Claridad publicaría muchos libros de cuentos y novelas del Grupo de Boedo, aunque también éstos saldrían por otros sellos, como el mítico Tor.
Álvaro Yunque decía que Boedo era “la calle” mientras que los escritores y artistas de Florida (Borges, Oliverio Girondo, Ricardo Güiraldes, Xul Solar, Norah Borges) se abstraían de la explotación y del crimen diario contra los trabajadores por habitar una “torre de marfil”; pero lo cierto es que ambas tendencias se preocuparon tanto por “las formas” de sus respectivas obras como por la ideología y la política: mientras que Boedo colaboró/militó con socialistas, anarquistas, comunistas e izquierdistas varios, también poseían una “estética”: la realista; mientras que en Florida estaban por la “vanguardismo estético” y, políticamente, se pronunciaron muchos de ellos por la candidatura de Yrigoyen.
Sin embargo, más allá de las ácidas y chicaneras polémicas, y las visiones retrospectivas de varios protagonistas de que eran dos bandos perfectamente definidos y acérrimamente enfrentados –y en este error, en esta mala o simplista lectura cayó gran parte de la crítica literaria–, muchos boedistas terminaron junto a los martinfierristas –y otros mantuvieron relaciones y trabajo en común con ambos grupos (caso Roberto Arlt o los hermanos González Tuñón)–, y muchos martinfierristas no acompañaron los posicionamientos políticos del grupo, e incluso terminaron en otros lugares (caso del joven martinfierrista Leopoldo Marechal, que luego se haría peronista y, pos 1955 sería “el poeta depuesto”).
En síntesis, ambos grupos fueron conscientes de los tiempos que les tocaba vivir, y “tomaban partido” ante las disyuntivas históricas, políticas y estéticas de entonces. Debatían y polemizaba, se agrupaban en bandos –y algunos no–. Unos, con un claro sentido de clasista y “pedagógico” (Boedo) y antiburgués; y los otros, con una marcada preferencia por la política burguesa o pequeñoburguesa (Florida).
La muestra del MNBA
La exhaustiva muestra, curada por Sergio Alberto Baur, cuenta con las tapas de Los Pensadores y Claridad, con libros (de cuentos, novelas y testimonios, del Grupo de Boedo y escritores contemporáneos afines), fotos y grabados; con fragmentos de filmes argentinos y europeos (desde Eisenstein hasta un documental sobre los campesinos pobres de una aldea en España, de Luis Buñuel), esculturas (como “El amargado”, de Agustín Riganelli) y pinturas, donde se destaca Sin pan y sin trabajo, de Ernesto de la Cárcova, Medianoche en el mundo, de Antonio Berni y Sueño y mentira de Franco, de Pablo Picasso.
Entonces, esta muestra no es sólo sobre la Editorial Claridad, sino sobre toda una época, mostrada a (cierto nivel de) escala internacional, donde las clases humildes sufrían y luchaban, y donde los artistas de gran parte del mundo reaccionaban y denunciaban, y/o luchaban junto a los trabajadores y sectores populares, contra las miserias del capitalismo; había ilustración –vía pinturas y grabados– del puerto, el conventillo de La Boca y los “destinos humildes”, así como denuncia a las masacres a gran escala como la de la Primera Guerra Mundial. (Y al respecto de esto último, es interesante un dibujo que podría ser un antecedente lejano de nuestro León Ferrari y su Civilización occidental y cristiana: uno de un artista alemán que, para denunciar la guerra, hizo un Cristo colgado en su cruz… con una máscara anti-gas.) De hecho, la revista Claridad nace como émulo local de la revista Clarté, del stalinista Henri Barbusse.
La amplitud y “deseo pedagógico” de Claridad está claro al poder verse en las tapas desde Gandhi, Anatole France y Jean Jeaurés, pasando por Juan B. Justo y Karl Marx… hasta León Trotsky, presentado, en esa tapa de marzo de 1929, como “genio militar de la revolución civil convertido en fantasma de la burguesía internacional”.
En definitiva, a la par que el anarquismo se debilitaba como corriente fuerte en la izquierda local, avanzaba el Partido Comunista, al calor del triunfo y consolidación de la Revolución Rusa en la década de 1920. Esto también influyó en las publicaciones teóricas y concepciones ideológicas, donde no sólo se publicaba a Bujarin (ex ultraizquierdista y ala derecha del bolchevismo ruso) sino también a Lunacharsky, quien desde el Ministerio de Educación en la URSS, alentaba al Proletkult –junto a Alexander Bogdanov–, organización cultural que fomentaba el “arte proletario”: una suerte de “populismo obrerista” (que desde lo teórico desarrollaba una especie de teoría del reflejo) con quienes Trotsky debatió –cuestión que quedó compilada, en 1924, en su Literatura y revolución–, proponiendo que haya pluralidad de tendencias artísticas, y que el Estado no sancione por decreto oficial –y aliento material, económico– a algún grupo artístico en particular. Trotsky argumentaba que era muy importante tanto “lo nuevo” en materia de creación artística en las vanguardias, como que el proletariado y los artistas absorbiesen “lo viejo” (la anterior cultura y artes de las clases explotadoras) para poder crear luego una nueva cultura, ya sin connotación de clase alguna.
(En este sentido Trotsky generalizará estos planteos más allá del arte y la cultura, como una necesidad para todo Estado obrero revolucionario: el “pluripartidismo soviético” que sistematiza en 1936, contra la burocracia stalinista, en La revolución traicionada, donde las luchas de tendencias y fracciones revolucionarias serán la dinámica necesaria para el funcionamiento la democracia soviética de masas, en todos los órdenes de la vida.)
Volviendo al tema central, a la muestra, digamos que el catálogo (que sale 200 pesos) viene acompañado de muy buenos textos de Sergio Baur, Noé Jitrik, Diana B. Wechsler, Laura Malosetti Costa, Roberto Amigo y María Florencia Galesio y Paola Melgarejo, analizando diversos aspectos de la época, las corrientes artísticas, los autores y obras. Un buen complemento para esta gran muestra.
* * *
Todavía quedan algunos (pocos) días para ver, en el Museo Nacional de Bellas Artes, la muestra Claridad: La vanguardia en lucha (1920-1940); hasta el domingo 20 de mayo, con entrada gratuita.
“Civilización” con barbarie
Publicado: enero 23, 2012 Archivado en: Exposiciones, Pintura, Duilio Pierri 6 Comentarios »Queda poco menos de una semana –hasta el próximo domingo, 29 de enero– para ver la muestra del pintor Duilio Pierri, Ulmen, el imperio de las pampas, en el Centro Cultural Recoleta. Allí, la tristemente célebre “conquista del desierto” –verdadero genocidio de los pueblos originarios– es recreada con los colores y formas del artista.
Sus conocidos “moscardones”, engalanados en trajes militares, combaten allí al “indio”, en sendas batallas campales –siempre apoyados por la cruz religiosa (como se puede ver como detalle en un cuadro) –. La “civilización” de los vencedores, impuesta por medio de la barbarie, la matanza y el sometimiento.
Si Walter Benjamin decía que ni siquiera las generaciones derrotadas del pasado podían “estar seguras” ante los vencedores, Pierri las “redime” en este, nuestro presente, por medio de los colores de la creación plástica, y la concepción que la anima. Como señaló el pintor en un reportaje: “En pintura no hay demasiadas cosas nuevas, ni desde lo técnico ni desde lo que transmiten los maestros. En el mensaje está la diferencia. Uno cree que cuando usa un material nuevo ya está haciendo algo nuevo. Lo importante es qué dice con eso”.
¿Y qué dice Pierri? Que hubo un genocidio con “la invasión española”; que hay que “asumir nuestra verdadera historia”, y que “existió un momento de intercambio y de interacción”, de “armonía”, luego roto. (Pierri habla de una “armonía” de la que yo dudo bastante que haya existido, habida cuenta de las crisis con las guerras civiles entre Unitarios y Federales… Desde ya que hubo “intereses exteriores” que actuaron contra la “estabilidad” de nuestra naciente nación-Estado; pero también “nuestros patriotas” tenían sus propias ansias explotadoras y eran antipopulares, tal como por ejemplo lo narra, desde la ficción, el escritor Andrés Rivera en sus trabajos sobre Juan Manuel de Rosas, el general Paz y la burguesía estanciera…)
Entonces hay aquí en Ulmen, el imperio de las pampas una muestra vibrante, de impacto (ver los tamaños de muchos cuadros), y también sutil (ver los cuadros –grandes y chicos– con esqueletos y calaveras, como trofeos u objetos a coleccionar por la –bárbara– “civilización”). Una obra que recala en la historia sudamericana y emerge, pese a la barbarie “civilizatoria”, intensa (y con luchas; no sólo la de los caudillos nativos –como el cacique Cafulcura–, sino como hay también en la pintura que representa el acampe –reprimido– en el Parque Indoamericano).
* Clic en las fotos para agrandarlas.
Las décadas pasan, los colores quedan
Publicado: enero 11, 2012 Archivado en: Exposiciones, Pintura, Waldomiro de Deus | Tags: Exposiciones Deja un comentario »
Tuve la oportunidad de ver la muestra de los 50 años de trayectoria del pintor Waldomiro de Deus, en Centro Cultural Correios de Salvador de Bahía (Pelourinho). Esta retrospectiva, aunque breve (apenas 30 obras), sin embargo impacta y deleita con la pureza de los colores y la claridad de las figuras. Animales, ritos populares (desde los religiosos hasta los deportivos, como el fútbol), figuras místicas y situaciones contemporáneas (los ataques al World Trade Center del 11 de septiembre de 2001) se dan cita en el (brillante y popular) mundo del pintor.
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De origen humilde, y nacido en el sur de Bahía, Waldomiro de Deus mantuvo intactos sus recuerdos de la ruralidad, plasmados en muchos cuadros de su prolífica obra (su página web habla de más de 2.000 cuadros –y hay artículos que hablan de unas 4.000–). Ya establecido como pintor –tras haber tenido diversos oficios para ganarse la vida– se ligó al movimiento beatnik, al tropicalismo (ver acá y acá), y luego viajó a Europa, donde expuso en varios países (Francia, Italia, Bélgica, Holanda), regresando al Brasil en 1975 y estableciéndose en Sao Paulo.
Como explica un artículo, junto al “universo” del campo y el religioso (donde el pintor llegó a vestir a Jesús con bermudas –cuestión que escandalizó cierto “buen gusto” del establishment que en un primero momento lo aceptó–), se encuentra “Na temática urbana, Waldomiro de Deus aborda as condições da vida nos subúrbios, como: a violência; a corrupção política; o desemprego e outros temas que afligem o dia-a-dia das classes subalternas. Um desses exemplos foi quando o pintor retratou em “O Trem Fantasma” (1983) o cotidiano dos trens suburbanos que serviam a região oeste da Grande São Paulo – verdadeiros conglomerados de ferros sujos e enferrujados, transportando milhares de pessoas e colocando vidas humanas em risco, ou, ainda, em “Amor Violento no Matagal” (1983) quando a violência sexual passou a ser fato comum nas delegacias e em notícias de jornais”.
Como nuestro pintor –también colorido, aunque bajo otras formas–, el argentino Carlos Gorriarena (fallecido en 2007), “Waldomiro de Deus também realiza uma crítica ao cenário político nacional com quadros como “A Dívida”, s/d; “Um voto por 20 reais”, 1995; “Segura este monstro da Inflação”, 1995; “Custo de Vida”, s/d; “Desemprego”, s/d, e muitos outros”, como dice el artículo citado.
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En suma, como ya lo señaló otro artista popular, el escritor Jorge Amado, en 1979, Waldomiro de Deus ofrece “el placer de vivir, la fraternidad, la ternura”. Bajo las formas naíf o primitivista (de manera sencilla, simple y directa), tenemos a un prolífico retratista, de adultos y niños, de campesinos y amas de casa, de políticos corruptos y de las formas religiosas que adopta el pueblo. De sueños, vivencias y utopías, que son, en definitiva, (algunas de) las formas en que transmite el arte la vida misma.
(Hacer clic en las fotos para ampliarlas)











































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